Jueves 7 de mayo de 2026 – 17:51 WIB
Jacarta – Recientemente la gente ha estado ocupada discutiendo la confesión de un ex oficial de control de calidad (QC) en una fábrica de salchichas que se volvió viral en las redes sociales. En su declaración, reveló el supuesto uso de materia prima en forma de carne recuperada mecánicamente (MRM) o restos de carne que aún estaban adheridos a los huesos y reprocesados en productos alimenticios listos para usar.
No solo esto, esta admisión también indica la existencia de materias primas que exceden los límites de temperatura seguros y tienen olores desagradables, pero aún así se reprocesan agregando algunos productos químicos para que parezcan comercializables. ¡Vamos, sigue adelante!
Métodos como la adición de nitratos para preservar el color rojo, el uso de fosfatos para mantener la textura flexible y aromatizantes de humo artificial para enmascarar los olores están en debate público.
Aunque esta admisión no puede generalizarse a la industria de alimentos procesados en su conjunto, esta cuestión plantea importantes cuestiones relativas a la legislación relativa al uso de productos supuestamente producidos mediante prácticas de manipulación.
En el Islam, la cuestión de la alimentación no se limita al estatus halal de los ingredientes básicos, sino que se refiere al tayab o ingredientes que son buenos, seguros y aptos para el consumo.
Según la página en línea de NU, desde el punto de vista de la Shariah, el acto de ocultar la calidad inferior de los bienes para obtener ganancias es un acto reprensible conocido como ghasyu o trampa. El Profeta SAW dijo:
El que nos engaña no es de nosotros
Significa: “No hay ninguna parte de mi Ummah que nos engañe”. (HR Ahmed)
La base de este hadiz es que la práctica de ocultar un defecto en un producto para que aún pueda venderse es un acto prohibido. Especialmente si la calidad de la materia prima ha disminuido, lo que puede poner en peligro la salud de los consumidores.
Sheikh As-Sairwani explicó que los vendedores están obligados a revelar los defectos de las mercancías si estos afectan la decisión del comprador. Señaló:
La regla del fraude prohibido es que si el dueño del producto, ya sea el vendedor o el comprador, tuviera conocimiento de él, y si la persona que pretendía comprarlo lo hubiera visto, no lo habría comprado. Teniendo esto en cuenta, debe informarle de ello para que pueda tomarlo con perspicacia.
Significado: “La prohibición de hacer trampa (ghasyu) es que el propietario de la mercancía (como el vendedor o el comprador) sepa que hay algo en la mercancía, que si ve al que quiere tomarlo, no quiere recibir (el precio) a cambio. Por lo tanto, es obligatorio que le informe para que la persona lo acepte”. (Tuhfatul Muhtaj fi Siyarhil Minhaj wa Hawasi Asay-Sirwani wal ‘Abbadi, (Beirut, Darul Ihya’ et-Turots: 1983), Vol. IV, p. 389).
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Aparte de ghasyu, la práctica de la calidad de los bienes también cae dentro de la categoría de tadli o fraude. Por ejemplo, usar color para hacer que los ingredientes luzcan frescos o agregar fragancias específicas para enmascarar el olor de ingredientes que ya no son adecuados. En el fiqh de Mu’amalah, tales acciones socavan el principio de libertad de acción.

















