Sábado, 25 de abril de 2026 – 11:20 WIB
Jacarta – La procesión previa a la boda de El Rumi y Sifa Hadjoo de repente se convirtió en un momento cargado de emociones que llamó la atención. No sólo el ritual tradicional, sino que la atmósfera se llenó de emoción cuando Maia Estinti entregó un profundo mensaje a su segundo hijo.
En un vídeo que circula en las redes sociales, se ve a Maia de pie con un micrófono en la mano. Su voz tembló, mostrando cuán pesadas eran sus emociones. Frente a sus familiares y allegados no sólo dio bendiciones sino que también reabrió una vieja historia que rara vez revelaba al público.
Recuerda el momento en que tuvo que separarse de L, quien en ese momento era muy joven. Estos recuerdos siguen vivos hoy.
“Pero cuando sólo tenías 8 años, tuvimos que separarnos. Separados por un ratito, mi amor”, dijo Maia en voz baja, citando un video transmitido en YouTube el sábado 25 de abril de 2026.
Según Maia, esta experiencia la moldeó como madre. Aprendió a aceptar el hecho de que no podía acompañar directamente todos los momentos del crecimiento y desarrollo de un niño.
“A partir de ese día, mamá aprendió a ser la mamá que no puede abrazarte todos los días hasta el día de hoy”, agregó.
La atmósfera se volvió aún más emotiva cuando Maia le dio un mensaje especial a Sifa Hadju, quien no estuvo presente mientras realizaba una serie de procesiones por separado. En ese momento, la figura de Maia El pareció entregarse por completo a la mujer que se convertiría en su compañera de vida.
“Para Sifa que no está aquí, la madre confió la responsabilidad a El Rumi. Antes, tal vez la madre no podía abrazarlo todos los días”, dijo.
La cosa no terminó ahí, Maia también hizo una petición simple pero conmovedora. Espera que Sifa pueda brindarle cosas que ella no siempre puede hacer como madre.
“Para Sifa, abrazar siempre a El, a menudo y durante mucho tiempo. Más tiempo que nunca, porque no podías hasta ahora”, dijo.
Ante su madre, El Rumi se arrodilló respetuosamente. Miró hacia abajo, escuchando cada frase con una expresión de emoción manifiesta. El momento se sintió aún más fuerte con la presencia de Irwan Musri, quien apoyó plenamente a Maia.
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Este evento no sólo es parte de la tradición previa a la boda sino que también simboliza el viaje emocional de la familia. Viejas heridas quedan al descubierto, el arrepentimiento está implícito, pero hay una gran esperanza para el futuro.

















