El alcalde Kanawati dijo que 4.000 palestinos han abandonado Belén desde que comenzó la guerra de Gaza, citando la disminución del turismo y las dificultades sufridas bajo la ocupación israelí. Muchas otras familias están “realmente luchando” financieramente, dijo Kumsih, ya que la ciudad depende de los ingresos del turismo y de los recuerdos tallados en madera.
El marido de Kumsih trabajó en el turismo hasta hace apenas unos años, cuando la doble tragedia del Covid y la guerra mantuvo alejados a millones de visitantes.
Las tensiones persisten en Cisjordania, donde los ataques de los colonos israelíes contra los palestinos están en su nivel más alto desde que la oficina humanitaria de la ONU comenzó a recopilar datos en 2006.
Aunque la ciudad es relativamente tranquila, se siente como “una gran prisión”, dijo Atrash, citando los puntos de control israelíes y las restricciones a los viajes de tropas.
Israel ha sostenido durante mucho tiempo que su presencia de seguridad en Cisjordania es necesaria para proteger los asentamientos israelíes allí.
El gobierno de Israel está dominado por partidarios de extrema derecha del movimiento de colonos; Durante el fin de semana, el gabinete israelí aprobó un plan para establecer 19 nuevos asentamientos en la ocupada Cisjordania.
Mientras tanto, persisten las dudas sobre cuánto durará el alto el fuego en Gaza, y varios detalles para una segunda fase aún son inciertos, ya que ambas partes se acusan mutuamente de no cumplir plenamente sus promesas.
Los puntos conflictivos incluyen los planes para desplegar una fuerza internacional de estabilización en Gaza, un órgano de gobierno tecnocrático, el desarme de Hamás y la retirada de más tropas israelíes del territorio.







