Cuatro personas a bordo de un barco registrado en Florida murieron después de un presunto tiroteo con la guardia costera cubana, dijeron funcionarios locales.
Los muertos y otros seis heridos en el tiroteo eran de origen cubano y llegaban al país como parte de un complot terrorista, afirmó el gobierno cubano en un comunicado emitido el miércoles por la noche.
Michelle Ortega Casanova fue identificada como una de las víctimas, y las autoridades locales trabajan para identificar a las otras tres.
Mientras tanto, el Ministerio del Interior cubano ha afirmado en las redes sociales que han sido detenidas seis personas que resultaron heridas en la embarcación.
Afirma que la mayoría de las 10 personas en el barco tienen “historias conocidas de actividad criminal y violenta”.
En concreto, el ministerio dijo que Amigel Sánchez González y Liordan Enrique Cruz Gómez son buscados por las autoridades cubanas ‘por su participación en la promoción, planificación, organización, financiación, apoyo o actuación en relación con actos de terrorismo en el territorio nacional o en otros países’.
El gobierno cubano afirmó además que Duniel Hernández Santos había “confesado” haber sido enviado por Estados Unidos para “facilitar la recepción de una incursión armada”.
Otros en el barco eran Conrado Galindo Sariol, José Manuel Rodríguez Castello, Cristian Ernesto Acosta Guevara y Roberto Azcora Consuegra, dijeron funcionarios cubanos.
La guardia costera cubana mató a cuatro personas a bordo de una lancha rápida registrada en Florida después de que la embarcación entró en aguas del país y abrió fuego, dijeron funcionarios cubanos. Una imagen de archivo muestra un barco de la Guardia Costera cubana, no el barco involucrado en el incidente del miércoles.
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La embajada de Cuba dijo en X que el incidente se conoció la mañana del miércoles, cuando la lancha rápida apareció a una milla náutica al noreste del canal El Pino, en la provincia de Villa Clara.
Las tropas de la Guardia Fronteriza se enfrentaron a la lancha rápida, lo que provocó que la tripulación del barco registrado en Florida abriera fuego contra la tripulación cubana, dijo la embajada.
Posteriormente, las autoridades confiscaron rifles de asalto, pistolas, cócteles molotov, chalecos antibalas, miras telescópicas y uniformes de camuflaje del barco, afirmó el Ministerio del Interior cubano.
Pero el Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha restado importancia a la versión cubana de los acontecimientos y ha prometido que el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos y la Guardia Costera de Estados Unidos llevarán a cabo sus propias investigaciones.
“No vamos a basar nuestras conclusiones en lo que nos dijeron”, dijo, añadiendo que el barco no se encontraba en aguas internacionales como parte de la represión del gobierno estadounidense.
Rubio luego dijo que “no especularía sobre de quién era el barco, qué estaban haciendo, por qué estaban allí, qué sucedió realmente”.
Aun así, prometió que Estados Unidos “responderá apropiadamente basándose en lo que nos diga nuestra inteligencia”.
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