La Universidad de Pensilvania se ha negado a revelar los nombres y la información personal de los empleados judíos a la administración Trump.
La Universidad de Pensilvania presentó su respuesta formal el martes a la solicitud de la administración Trump para que la universidad revele los nombres de los empleados judíos sin su consentimiento, argumentando que la solicitud es inconstitucional y que ignora la “historia aterradora y bien documentada” de la catalogación gubernamental de personas de ascendencia judía.
En una citación emitida en julio, la EEOC pidió a Penn que entregara los nombres y la información de los empleados de fe o linaje judío, así como información personal de los empleados afiliados a estudios, organizaciones y eventos comunitarios judíos. Penn se ha negado a hacerlo, entrando así en una batalla legal con la administración Trump, que ahora busca una orden judicial para obligar a Penn a cumplir.
“La solicitud del gobierno implica el gran interés de Pensilvania en proteger la privacidad, la seguridad y los derechos de la Primera Enmienda de sus empleados”, decía la solicitud.
Un portavoz de la universidad dijo que la grabación era “completa y habla por sí sola”. Los profesores de Penn y otros grupos de educación de posgrado han apoyado a Penn en su lucha para evitar la detección.
“El cargo no hace referencia a ninguna queja de empleados recibida por la agencia, ninguna acusación hecha por empleados o relacionada con ellos, ni ningún incidente específico en el lugar de trabajo contemplado por la EEOC, ni identifica ninguna práctica laboral que la EEOC afirme que es ilegal o potencialmente dañina para los empleados judíos”, dice el documento.









