Acéptalo: la Parca te espera.
En el poco ortodoxo “Death Fest” de Tailandia, cientos de visitantes curiosos yacen en ataúdes y se enfrentan a la pregunta fundamental: ¿Qué sucede cuando la vida termina?
La exposición de tres días cerca de Bangkok, ahora en su segundo año, invita a la gente a enfrentar sus miedos a la muerte y también a conocer los aspectos prácticos de sus planes.
Expertos en atención médica, planificación financiera y servicios funerarios responden preguntas y ofrecen consejos.
Una de las atracciones de las que más se habla se llama “Test Die”.
Los participantes suben al ataúd y ven su reflejo en un espejo suspendido sobre ellos, viéndose literalmente a sí mismos tal como aparecen en la muerte.
Los organizadores dicen que el objetivo no es asustar a la gente, sino simplemente hacer que hablen sobre algo que la mayoría de las familias evitan.
“La muerte afecta a todos”, dijo Zkongclod Bangikhan, uno de los corredores del evento. “En lugar de preguntarnos cómo es morir, deberíamos pensar en cómo facilitar las cosas a las personas que quedan atrás después de nuestra partida”.
Para algunos visitantes, el tema les toca de cerca.
Sangduan Ngamwinizaroon, que asistió, dijo que había pasado años cuidando a familiares enfermos y moribundos y que había sido testigo de varias muertes.
El evento le resultó útil.
“No se trata sólo de morir bien”, afirmó Ngamvinijaroon. “Se trata del momento presente y de cuidar bien nuestras vidas mientras todavía estemos aquí”.
El festival mostró algo nuevo en Coffin.
Una empresa demostró un ataúd biodegradable hecho de hongos, utilizando micelio, las fibras de los hongos en forma de raíces, para crear un ataúd ecológico que se descompone naturalmente después del entierro.
Con cables de poste

















