
Mientras Estados Unidos presiona para que se entablen conversaciones destinadas a poner fin a la guerra en Ucrania, Rusia está señalando una estrategia paralela: profundizar la cooperación con los adversarios estadounidenses y presentarse como resistente a la presión occidental.
Esa postura quedó demostrada esta semana cuando Irán anunció que tres de sus satélites de diseño nacional habían sido puestos en órbita en un cohete ruso.
El lanzamiento fue transmitido por el canal de televisión estatal iraní en idioma árabe Al-Alam News Network, que transmitió imágenes de los satélites despegando desde territorio ruso.
Los satélites fueron puestos en órbita en un cohete ruso lanzado desde el este de Rusia, la séptima vez que Irán realiza un lanzamiento de satélite con asistencia rusa, informaron Associated Press y Reuters.
El embajador de Irán en Rusia, Kazem Jalali, dijo que los satélites fueron diseñados y producidos por científicos iraníes. Los medios estatales iraníes citaron a Reuters diciendo que la cooperación entre Teherán y Moscú continuaría “a pesar de todas las sanciones y amenazas”.
Aunque los gobiernos occidentales han advertido durante mucho tiempo que el programa espacial de Irán podría promover tecnologías aplicables al desarrollo de misiles balísticos, los funcionarios iraníes dicen que los satélites están destinados a fines civiles, incluida la vigilancia ambiental y la agricultura.
El lanzamiento subrayó la relación estratégica más amplia entre Moscú, que se ha ampliado significativamente desde la invasión rusa de Ucrania en 2022.
Irán ha suministrado a Rusia drones y otros equipos militares utilizados en el campo de batalla, mientras que Rusia ha brindado protección diplomática, cooperación económica y apoyo técnico avanzado en medio de sanciones occidentales generalizadas contra ambos países.
El creciente acercamiento entre Rusia e Irán se produce en un momento en que aumentan las tensiones entre Teherán y Washington. Después de que el presidente Donald Trump advirtiera recientemente que Estados Unidos podría atacar a Irán nuevamente si intenta reconstruir su programa nuclear, el presidente iraní Masoud Pezheshkian emitió una dura respuesta.
Pezheshkian dijo que cualquier ataque estadounidense se enfrentaría a una respuesta “dura y desmoralizadora”, según Associated Press.
Los funcionarios iraníes enmarcaron la advertencia como defensiva, argumentando que tenía como objetivo disuadir un posible ataque estadounidense en lugar de indicar una intención de iniciar un conflicto.
Teherán ha dicho repetidamente que su programa nuclear es pacífico, una disputa que Estados Unidos y sus aliados disputan.
El intercambio pone de relieve cómo Irán y Rusia se están posicionando cada vez más como socios que rechazan la presión de Estados Unidos, incluso cuando Washington intenta llevar a cabo la diplomacia en múltiples frentes.
Rusia ha presentado su asociación con Irán y otros Estados sancionados como prueba de que los esfuerzos occidentales por aislar a Moscú han fracasado, mientras que Irán ha utilizado su cooperación con Rusia para demostrar resiliencia tecnológica bajo las sanciones.



