España supera los 49 millones de habitantes impulsada por una inmigración creciente desde América Latina

España supera los 49 millones de habitantes impulsada por una inmigración creciente desde América Latina

La economía española muestra señales de recuperación, y el crecimiento demográfico acompaña este repunte. Según los últimos datos, la población ha superado los 49 millones de personas, en gran parte gracias a la llegada de inmigrantes procedentes de América Latina. Esta tendencia, alentada por las políticas gubernamentales, no solo está dinamizando el mercado laboral, sino también generando nuevas tensiones, especialmente en el sector de la vivienda.

En el barrio madrileño de Prosperidad, uno de los más populares de la capital, dos jóvenes artistas circenses cubanos aparecen frente al modesto albergue Hostel Thirty One con cuatro voluminosas maletas. Es lunes 24 de febrero y, aunque visiblemente cautelosos, Cristian (19 años) y Andrés (29) –quienes prefieren no revelar sus apellidos– explican que han venido a “conocer España”. Sin embargo, tras unos minutos de charla, ambos admiten que su verdadera intención es encontrar trabajo y establecerse de forma permanente en el país.

“La situación en Cuba es insostenible, no queda nada en las tiendas y hay que hacer colas durante horas para conseguir comida”, relata Cristian. Su compañero Andrés añade: “España es un país precioso, tenemos amigos que ya han venido, queremos ver si hay oportunidades laborales aquí”.

La escena se repite con Rox Will Sanchez, un venezolano de 29 años que llega al mismo albergue con una bolsa de plástico como único equipaje. Aterrizó en Madrid hace diez días y ya trabaja como repartidor para la plataforma Glovo. En Caracas estudiaba osteopatía, pero tuvo que abandonar sus planes académicos debido al colapso económico en su país. Ahora duerme en una litera dentro de un dormitorio compartido por 12 personas, pagando entre 15 y 20 euros por noche, dependiendo del día.

“Hay muchos de Venezuela, Colombia, Perú, El Salvador e incluso Yemen”, comenta Rox. “No son turistas. Dormir aquí es una solución temporal hasta que encontramos algo más estable y asequible”.

Este tipo de situaciones refleja un fenómeno que va en aumento en las grandes ciudades españolas, particularmente en Madrid. En el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, por ejemplo, se estima que cerca de 500 personas pasan la noche en las instalaciones cada día, en su mayoría migrantes recién llegados que aún no han conseguido alojamiento.

El crecimiento demográfico impulsado por la inmigración está teniendo efectos ambivalentes. Por un lado, supone un alivio para una economía que necesita mano de obra joven, sobre todo en sectores como la hostelería, la mensajería o el cuidado de personas mayores. Por otro, agrava la presión sobre el mercado inmobiliario, ya saturado por el auge del alquiler turístico y la escasez de vivienda pública.

Los responsables políticos reconocen este dilema. Mientras promueven vías legales de entrada y regularización para facilitar la integración, también se enfrentan a crecientes demandas sociales relacionadas con el acceso a la vivienda, la sanidad o la educación.

España se encuentra así en un punto de inflexión: la inmigración está contribuyendo notablemente al dinamismo económico y demográfico, pero también plantea importantes retos de cohesión social. La forma en que se gestionen estas dinámicas marcará el rumbo del país en los próximos años.