Puntos esencia:
- El verano ofrece a los educadores la oportunidad de retornar a encender su pasión por la enseñanza
- El agotamiento de los profesores está en su mayor histórico
- Por qué la décimo de los estudiantes comienza con la claridad del profesor
- Para obtener más noticiario sobre el bienestar de los educadores, visite el centro SEL & Well-Being de eSN
Por fin han llegado las holganza de verano, y si eres como la mayoría de educadores, probablemente sienta muchas emociones conflictivas. Hay un alivio que el curso escolar ha quedado detrás, el orgullo de todo lo conseguido, pero además el agotamiento de los meses de destinar tu tiempo, energía y corazón a tus alumnos. Este torbellino de sensaciones puede ser desorientador para muchos educadores y, en el proceso, pueden tener problemas para centrarse en lo que más importa durante la temporada de verano: ellos mismos.
El verano ofrece a los educadores la rara oportunidad de dar un paso detrás, enriquecerse y retornar a encender la chispa que alimenta su pasión por la enseñanza. Sin retención, cambiar de marcha y adoptar una nueva mentalidad de autocuidado es más viable decirlo que hacerlo. Se necesita cierto graduación de conciencia para dejar de pensar en los retos que hay por delante y establecerse en el presente.
Para aquellos que luchan por encontrar este contrapeso, aquí tiene cinco maneras sencillas de revitalizarle este verano para que pueda retornar al clase descansado, recargado y preparado para otro año significativo.
- Romance el ordinario: Los momentos sencillos de nuestro día tienen longevo importancia de lo que pensamos. El regusto de nuestro café de la mañana, la forma en que la luz del sol llega a nuestro escritorio, un paseo tranquilo al foráneo al crepúsculo fresco: debemos frenar y dar a estas experiencias la atención que merecen. Cuando nos tomamos tiempo para apreciar lo extraordinario ordinario, nos resulta más viable dejar de costado las ansiedades intrusivas o los hábitos estresantes. Sólo tenemos que prestar atención.
- Deshaga la mochila del profesor: Los educadores llevan mucho durante el curso escolar, tanto idéntico como metafóricamente. El verano es la oportunidad de “desembalar” la mochila del profesor y soltar las expectativas, preocupaciones y peso emocional que se han acumulado a lo espacioso del año. Lo que parece someterse del individuo. Algunos quizás tendrán que dejar de costado sus listas de tareas mentales; otros quizás tendrán que dejar de obsesionarse con las decepciones del semestre precedente. Sea cual sea, daos permiso para ponerlo y sustituirlo por poco que le dé energía positiva.
- Construye el tiempo del capullo: ¡No tienes permiso para hacer cero! Esto es difícil de aceptar, pero la existencia es que no es necesario ser productivo durante el verano. En circunscripción de eso, permítase disfrutar de la quietud intencionada: se lo merece. Desafíate programando un “día en blanco” durante el verano y protégelo como si fuera una reunión importante. En ocasiones, lo mejor que puedes hacer para un crecimiento positivo y duradero es no hacer cero.
- Crea un rodillo destacado: Es viable olvidarse de las victorias cuando tu enfoque está siempre en lo que va a venir. Aprovecha este verano para mirar detrás los momentos de risas, triunfos e impactos. Los saludos que destacan deberían destacar tu pasión por la enseñanza y tu propósito en el clase. Utilícelos no sólo para reflexionar, sino para recapacitar qué tipo de profesor desea seguir siendo. Fuiste el héroe de más momentos de los que crees.
- Vuelve a tu PORQUE: La vida de un profesor no es viable, pero siempre elegimos seguir delante sin importar los retos que nos enfrentamos. No nos convertimos en profesores sólo por cobrar una sueldo (aunque una sueldo MÁS GRANDE sería sin duda bueno); nos convertimos en profesores para marcar una diferencia significativa en la vida de nuestros alumnos. Una vez que hayas conseguido encontrar tu contrapeso en la temporada de verano, aprovecha para retornar a tu PORQUE. ¿Cuál fue la chispa que encendió tu pasión por la educación? Aproveche estos meses para retornar a conectar con este entusiasmo y permitir que le recargue el nuevo curso escolar.
El verano nos ofrece a cada uno de nosotros la oportunidad de frenar, abrazar lo común y destinar tiempo a las cosas que nos llenan. Tanto si estás disfrutando de una sencilla rutina matinal, revisando tus momentos favoritos desde el clase o saboreando un horario más tranquilo, esta temporada es la oportunidad de premiarte por todo lo conseguido durante el año. El próximo curso estará aquí antaño de que te des cuenta. Hasta entonces, disfruta de un verano apropiado y celebra otro año increíble de enseñanza.
















