Lunes 19 de enero de 2026 – 08:26 WIB
(Este artículo de opinión fue escrito por Boy Maretta, activista humanitario de la Iniciativa Humana, Maestro en Bienestar Social, Universidad de Indonesia)
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VIVA – Más de mil personas murieron, 7.000 de ellas resultaron heridas y sabemos que unas 500 mil personas fueron desplazadas de sus hogares. Millones de refugiados huyeron de sus hogares debido a la pérdida de 158.000 casas repartidas en 3 provincias (Fuente de datos: BNPB, 23 de diciembre de 2025). El acceso a las zonas afectadas anteriormente aisladas ahora es posible mediante vehículos terrestres. Sin embargo, muchas zonas como Bener Meria y Aceh Central todavía tienen un acceso limitado y solo se puede llegar a ellas mediante transporte aéreo, por lo que requieren apoyo logístico y coordinación continuos. Estas estadísticas no son sólo estadísticas, sino una imagen real de la actual crisis humanitaria.
Fuente: Especial / Doc. personal
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En cada desastre importante en Sumatra, los espacios públicos digitales siempre están ocupados. Figuras públicas como Pheri Irwandi, etc. entraron directamente al campo, alzando la voz sobre la difícil situación de las víctimas y generando solidaridad pública. Al mismo tiempo, el mensaje de la presencia omnipresente del gobierno estatal también se transmitió a través de diversos canales oficiales y comunicados oficiales. Desafortunadamente, lo que sucede a menudo son comentarios sobre guerras en lugar de colaboraciones narrativas. El público está dividido: hay gente que defiende el país, hay críticos, hay quienes comparan quién es más rápido, quién se preocupa más. La ansiedad, que debería ser una energía compartida, termina en discusiones en la columna de comentarios.
De hecho, las víctimas de desastres no necesitan demostrar quién tiene razón. Necesitan ayuda para recuperarse y continuar con la recuperación. Convirtamos la energía del debate en energía de influencia. Sumatra no se está recuperando de la infección más viral. Sumatra se recuperó gracias al constante trabajo conjunto. Las guerras de críticas no salvan casas hundidas, no curan los traumas de los niños ni reconstruyen la calidad de vida de los residentes. Coraje para decir lo que hoy se necesita: las preocupaciones no deben ser opuestas, sino unidas.
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No es cuestión de quién asiste sino cómo asiste
La presencia de figuras públicas muestra algo importante: la confianza del público actual surge de historias personales y del coraje para hablar. Mientras tanto, la presencia del gobierno indica la legitimidad, la capacidad política y la responsabilidad del Estado. Ambos son importantes. Ambos son necesarios. La cuestión no es quién apareció primero, sino la ausencia de una orquesta social. Sin asociaciones estructuradas, la preocupación pública fácilmente se convierte en una competencia simbólica: quién es más visible, en quién se confía más, de quién se habla más.
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La colaboración social como vía intermedia
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