Watson, la IA de IMB, acarrea tras de sí un fracaso valorado en 62 millones de dólares

La tecnología desarrollada por la multinacional se ha visto apartada del proyecto que llevaba a cabo en colaboración con el centro M.D. Anderson, especializado en el tratamiento de cáncer y perteneciente a la Universidad de Texas.

IBM_Watson

Desde 2005 IBM viene desarrollando una tecnología basada en la computación cognitiva, lo que significa que Watson, nombre de esta nueva IA, es capaz de leer y entender el lenguaje humano con todos sus matices y giros lingüísticos, así como de responder a preguntas de alta complejidad con suma rapidez a partir del análisis de miles de cientos de datos. Por si esto fuera poco, la IA de IBM tiene memoria, es decir, que aprende de cada experiencia lo que provoca que cada vez sea más inteligente.

Gracias al continuo avance de Watson, que en 2011 llegó incluso a ganar el popular concurso Jeopardy! enfrentándose a sus mejores participantes, la compañía decidió crear Watson Health hace ahora dos años. La versión de la IA centrada en el campo de la medicina nació con la idea de ser útil en la búsqueda de información y datos clínicos, personales, genéticos o científicos y, a partir de su cotejo, crear un tratamiento personalizado para cada paciente; una búsqueda que se lleva a cabo en un periodo de tiempo tan corto que es completamente inalcanzable para un ser humano. De hecho, en enero se conocía que la IA, en colaboración con el Barrow Neurological Institute, consiguió identificar una serie de nuevos genes que están relacionados con la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), cinco de ellos nunca vinculados anteriormente con la enfermedad.

Sin embargo, tras esa buena noticia llegó la mala. Tan solo unas semanas después del anuncio y de que Libratus, otra de las grandes IA del momento, hiciera historia al derrotar a 4 de los mejores jugadores de póker de la historia, IBM recibía su primer varapalo en lo referente al mundo de la Inteligencia Artificial. Así, mientras Libratus conseguía su victoria en un juego marcado por diferentes variables como la complejidad, la inteligencia, la astucia o la teoría de juegos de Nash, el proyecto que implicaba a Watson Health con el mayor centro de cáncer de todo Estados Unidos, el M.D. Anderson, se cancelaba después de 4 años por falta de resultados.

El proyecto Oncology Expert Advisor tenía como finalidad que Watson ayudara en la toma de decisiones de los oncólogos a través de la lectura de investigaciones científicas y datos de pacientes para la posterior propuesta de tratamiento para cada uno de ellos. En un principio Watson debía proporcionar información sobre un solo tipo de cáncer (leucemia del síndrome mielodisplásico) pero el paso de los años y las continuas ampliaciones del contrato entre IBM y el M.D. Anderson (hasta 12) provocaron que el rango de estudio se ampliase a 7. Durante este período de tiempo, el M.D. Anderson invirtió hasta 62 millones de dólares para el uso de la supercomputadora pero a día de hoy parece que la desorbitada suma de dinero invertida no ha valido para nada. Con un informe de 48 páginas en el que se constataba que la colaboración de Watson Health no ha traído consigo ninguna mejora en el tratamiento y asistencia de los enfermos se daba carpetazo a un proyecto que le ha costado a Ronald DePinho la presidencia del prestigioso centro oncológico.

El fracaso de Watson parece deberse a un cambio en el sistema de registros del centro oncológico en el 2016. De este modo, el M.D. Anderson pasó de gestionar los datos médicos electrónicos con ClinicStation a hacerlo con un nuevo sistema denominado Epic. Este cambio jamás fue notificado por lo que Watson nunca llegó a familiarizarse y aprender el nuevo código de catalogación lo que impidió que fuese capaz de cotejar todos los datos disponibles. Otro de los grandes culpables puede ser un problema con los proveedores.
Además, tras la inoperatividad de Watson la universidad decidió poner en marcha una auditoría interna para comprobar los procesos de adquisición que, en su mayoría, se hicieron sin el consentimiento de la junta directiva.

Con todo, este batacazo parece ser la única piedra con la que se ha encontrado Watson por el momento. La IA, utilizada en cerca de 45 países y en más de 20 sectores diferentes, no deja nunca de aprender y a largo plazo sus avances en el campo de la medicina permitirán una auténtica revolución en investigación, terapias, diagnósticos y tratamientos.