Vecinos y visitantes han vivido un nuevo éxito de La Morisma en Aínsa

Un año más, los vecinos de Aínsa han vuelto a disfrutar con la fiesta de recreación histórica de La Morisma, en la que han participado 450 vecinos en un escenario en el que los moros han lucido llamativos trajes y los cristianos sobrios atuendos. Una buena parte de la vestimenta se ha vendido durante el pasado mes de agosto en la tienda que, por primera vez, ha montado la Asociación Cultural La Morisma en la Sala de Exposiciones del Ayuntamiento.

Campamento medieval

Campamento medieval

El consejero de Vertebración del Territorio, Movilidad y Vivienda, José Luis Soro, y la consejera de Ciudadanía y Derechos Sociales, María Victoria Broto, han asistido a la representación de La Morisma, así como la vicepresidenta de la Diputación Provincial de Huesca, Elisa Sancho, y una larga de lista de autoridades.

Allí, Soro ha destacado la importancia de este tipo de actos, “fundamentales para poner en valor nuestra historia y generar un contenido turístico con el que seguir dando a conocer Aragón”. De igual modo, el consejero ha elogiado “el empeño y la dedicación de la gente de Aínsa” a la hora de desarrollar  este acontecimiento y ha recordado que “las recreaciones históricas son uno de los productos innovadores, que recoge el Plan Aragonés de Estrategia Turística 2016-2020. En estos momentos hay más de 50 actividades de este tipo en Aragón, enfocadas a un público que busca el turismo cultural historicista”. Soro considera imprescindible “apostar por la calidad y el rigor en este tipo de representaciones para posicionarnos como un destino preferido para este tipo de turistas”. También ha subrayado la implicación de los vecinos a la hora de colaborar en la organización de estas fiestas.

Por su parte, Elisa Sancho, ha puesto el acento en el hecho de que “esta recreación haya pervivido hasta nuestros días. Esta jornada es también el reflejo de esos valores que se saben transmitir generación tras generación como parte de ese patrimonio social y cultural que tienen Aínsa y Sobrarbe”. Se refirió a La Morisma como “una de las recreaciones históricas más destacadas de la Comunidad y una propuesta para aprender historia”. Ha concluido su intervención constatando que “en los últimos años, esta villa constituye uno de esos ejemplos de la capacidad de transformación y de adaptación del medio rural altoaragonés a la realidad socioeconómica de hoy en día”.

El alcalde de Aínsa, Enrique Pueyo, ha recordado una vez más que “La Morisma es un acto muy sentimental para nuestro pueblo”. Ha querido elogiar y agradecer el trabajo voluntario de muchos vecinos, al igual que el de la brigada municipal“, sin los cuales la fiesta no sería posible”. Desde el punto de vista económico ha valorado la importancia que supone este fin de semana medieval de cara a “alargar la temporada turística en nuestra zona”.

Bajo la luz de la luna, reforzada por una iluminación de 80.000 vatios, la Plaza Mayor ha resplandecido y con ella la representación del drama teatral La Morisma, una fiesta de carácter bianual, cuyos textos han pasado por tradición oral de generación en generación hasta que hacia 1970 el profesor Luis Mur los recopilara. En cada edición se incluyen novedades, habitualmente en el capítulo de los dichos, donde esta noche no ha faltado un emotivo recuerdo a Juan Carlos Lanau, fallecido a finales del año pasado, y que durante varias ediciones encarnó el personaje de Abderramán, hoy interpretado por su hermano, Víctor.

El entusiasmo de las gentes de Aínsa es tal que muchos de los personajes con papel son escenificados por la misma persona durante muchas ediciones, como es el caso del más veterano de los actores, Luis Lascorz, quien, a sus 85 años, ha vuelto a salir a la Plaza Mayor con su papel ‘Loa a la Cruz’. Desde que a comienzos de los 70 se recuperara la representación de La Morisma, Luis Lascorz ha ejercido de cristiano con este único personaje. Con él a la cabeza, la conocida familia de Casa Fes se encuentra ampliamente representada en La Morisma, con más de diez de sus miembros, de tres generaciones. Su hijo, Luis, desempeña el papel de rey moro desde hace 16 ediciones. “Comencé a los 19 años y aquí sigo al frente del ejército moro”.

El mismo año que Luis Lascorz, hijo, inició su trayectoria con uno de los papeles protagonistas, el de rey moro, también lo hizo Pedro Miguel Bernad como rey cristiano. Cada dos años ‘se enfrentan’ en el escenario por la conquista de Aínsa. Además de Luis Lascorz, padre, y Luis, hijo, también participan en esta fiesta dos hijos más de Luis Lascorz (padre), Pedro y Javier, y varios nietos,:Germán y Pablo; todos con papeles, pero la lista de familiares prosigue entre los figurantes. Repartidos en los dos bandos, al final de La Morisma todos sellan la paz.

Declarada Fiesta de Interés Turístico de Aragón, la organización pretende iniciar los trámites para conseguir que su catalogación como Fiesta de Interés Turístico Nacional. El origen de la celebración de La Morisma se remonta al año 1676, cuando Las Cortes de Aragón, reunidas en Zaragoza, concedieron diez libras jaquesas para la representación de esta fiesta, con fondos del Erario Público. En 1716,  Felipe V, por medio de Real Decreto, dispuso que se mantuviese el pago de esta cantidad para la representación de esta leyenda, que rememora la victoria de las huestes cristianas. La aparición de la Cruz sobre una carrasca (o encina) al rey Garci Ximenez –momento estelar de la puesta en escena de La Morisma- anunció al rey cristiano su triunfo en la batalla que iba a librarse poco después.

Finalizada la representación teatral de La Morisma y tras dos ediciones nocturnas, habrá que esperar a que la Asamblea general de la Asociación Cultural La Morisma decida si la siguiente puesta en escena será diurna o nocturna.

Fotografías: Francisco Parra