Tu realidad

¡Buenos días!

La realidad se nos presenta muy diferente dependiendo del mundo desde el cual la observemos. Cada uno tenemos una forma de ver el mundo a través de los sentidos y estos ven, escuchan, sienten condicionados por nuestras creencias.

Según mis creencias así veré.

Desde que nacemos, nos inculcan una serie de conocimientos, de valores, reglas que forman un sistema de creencias que no nos cuestionamos ni analizamos,  en su momento podían ser válidos pero quizás en este momento ya lo nos valen.

En el momento en el que decidimos cuestionarnos la realidad, nos liberamos de todo lo que nos dijeron hasta ahora y nos abrimos a ver las cosas desde otra posición.

El mito de la caverna

Dentro de una caverna vivían encadenados unos hombres. Llevaban ahí desde que nacieron,  sujetos a la pared de la gruta por el cuello, los brazos y los pies.

De esta forma, cada uno de ellos solo podía mirar a la pared que tenían en frente, ya que una pesada argolla les impedía girar la cabeza. Por lo tanto, no conocían más que lo que podían ver desde su posición.

Detrás de ellos había un pasillo con una hoguera. Por el pasillo andaban con mercancías otros hombres, y los prisioneros encadenados, veían sombras reflejadas en la pared frente a sus ojos, sin poder determinar a qué o a quién pertenecían.

Los hombres creían que la forma de los objetos que veían era la realidad, ya que no podían ver nada más. Así que se habían hecho a la idea de que tras ellos deambulaban espantosos monstruos de extrañas formas.

Un día, uno de estos hombres consiguió liberarse de las cadenas. Al darse la vuelta y ver la hoguera y los hombres que iban y venían con mercancías, empezó a darse cuenta de lo equivocado que estaba.

Después, el hombre consiguió llegar al exterior a través de una empinada cuesta y al salir, contempló un mundo muy distinto al que conocía: de pronto vio el cielo, la luz del sol, que le cegó hasta el punto de no poder soportarlo. Descubrió las montañas, los animales y las personas libres.

Su mente empezó a darle vueltas a todo, cada vez más consciente del error que le había hecho creer una mentira.  Y, después de acostumbrar a los ojos al nuevo mundo, no sin cierto dolor, logró verlo todo mucho más nítido.

El hombre regresó a la cueva, porque sintió el deber moral de liberar a sus compañeros y compartir aquel descubrimiento con ellos. Pero antes de soltar sus cadenas, les contó lo que iban a ver, lo equivocados que estaban y lo que les esperaba. Sus compañeros pensaron entonces que mentía, que estaba ciego y loco, y no le creyeron. De hecho, de camino al exterior de la cueva, pensaron que lo mejor sería matarlo.

¿Qué puedes cuestionarte hoy?

Piensa en algo que creíste que era la realidad y que luego el tiempo ha hecho verlo de otra manera.

¡Que tengas un día extraordinario!

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