Seré feliz cuando ...

¡Buenos días!

¿Cuántos de nosotros centramos nuestro encuentro con la felicidad en Si tuviera……….sería feliz?

Estamos esperando que ocurran hechos extraordinarios para ser felices.

Estamos esperando, a que llegue el lunes, las vacaciones, esperando a que llegue el día que me toque la lotería para… a que mis hijos se vayan de casa para…

Y esto nos lleva a querer siempre más y más, nunca hay satisfacción, nunca nos llenamos y seguimos viviendo para el…cuando tenga…. Voy a….

Pedimos, exigimos, juzgamos, criticamos, censuramos.

Hacemos unos juicios de valores, sin detenernos a pensar que lo que vivimos cada uno de nosotros, lo que la vida nos da todos los días, es el reflejo de lo que tenemos dentro de nosotros, es lo que le estamos pidiendo al universo a través de nuestros pensamientos, nuestras expresiones, nuestras actuaciones, que queremos recibir.

Esto no es fácil de entender ni de interiorizar, por eso el camino espiritual es una camino largo, continúo, donde muchas veces creemos que hemos avanzado y de pronto algo nos hace retroceder grandes recorridos para volver a empezar, con un aprendizaje nuevo.

Para ser feliz……lo único que necesito es amarme, respetarme, valorarme, ser consciente de que dentro de mí hay un ser único, nada viene de afuera, nadie te quita nada, nadie te hace nada.

Los “problemas”, las “dificultades”, los “miedos”, las “tristezas”, son pensamientos que tus creas y alimentas y se hacen grandes en tu mente porque tú lo permites.

Entiende, todo proviene de ti por eso lo que llamas felicidad es una decisión tuya, es una realidad tuya. Tú tienes el poder de crearla desde tu interior, desde tu verdad, desde tu luz o de seguir esperando a que algo o alguien te la de

Cuento

Cuentan que una vez un hombre caminaba por la playa en una noche de luna llena mientras pensaba:

– “Si tuviera un coche nuevo, sería feliz”

– ” Si tuviera una casa grande, sería feliz”

– ” Si tuviera un excelente trabajo, sería feliz”

– ” Si tuviera pareja perfecta, sería feliz”

En ese momento, tropezó con una bolsita llena de piedras y empezó a tirarlas una por una al mar cada vez que decía: “Sería feliz si tuviera…”

Así lo hizo hasta que solamente quedaba una piedrita en la bolsa, la cual guardó. Al llegar a su casa se dio cuenta de que aquella piedrita era un diamante muy valioso. ¿Te imaginas cuantos diamantes arrojó al mar sin detenerse y apreciarlos?

¿Cuántos de nosotros pasamos arrojando nuestros preciosos tesoros por estar esperando lo que creemos perfecto o soñado y deseando lo que no se tiene, sin darle valor a lo que tenemos cerca de nosotros?

Mira a tu alrededor y si te detienes a observar te darás cuenta de lo afortunado que eres, muy cerca de ti está tu felicidad, y no le has dado la oportunidad de demostrarlo.

Cada uno de nuestros días es un diamante precioso, valioso e irremplazable.

Depende de ti aprovecharlo o lanzarlo al mar del olvido para nunca más poder recuperarlo.

Y tú ¿Dónde pones tu felicidad?

¡Que tengas un día extraordinario!

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