Sariñena rememora en una ruta la crónica más negra de los Monegros

Una ruta en la que participaron más de cien vecinos y que  analiza los crímenes macabros producidos en la comarca de los Monegros

La curiosidad de la historia negra de los Monegros llevó en la tarde del viernes a más de cien personas a realizar la ruta que descubre los principales crímenes vividos en la comarca entre 1900 y 1936. Asesinatos, herencias, el juego, robos o la violencia machista son algunas de las causas que dieron origen a estos hechos tan dolorosos que tiñeron de sangre las calles de los pueblos monegrinos.

A las 19 horas, visitantes y vecinos de Sariñena se daban cita en las puertas de la biblioteca municipal para iniciar una apasionante ruta con el guía, escritor y editor, Óscar Sipán que acompañado por la violinista Daniela Nikolova, agradecía la participación y daba comienzo la uta con unas palabras dedicadas al fallecido sariñenense Antonio Torres.

“El asesinato perfecto es el olvido”, así comenzaba el recorrido por la Ronda San Francisco, “estas noticias apenas salían en la misma provincia, en cambio en hemerotecas de Madrid si que se encuentran más datos de todos los crímenes”, decía recorriendo la parte del casco antiguo de la cabecera de comarca, un lugar en el que se registraron varios crímenes de violencia derivados del juego, puesto que había muchas tabernas, “lo curioso es que muchas muertes eran por criticar la manera de jugar”, así como por herencias, desamor, por ser cargos políticos y por robos.

La población infantil también fue otro objetivo, “en 1920 hay un caso terrorífico en Sariñena de un niño pastor que fue ahorcado de una viga para robarle las vacas. El asesino se llamaba Pedro Lorenzo Serrador y el niño Andrés Mora Segarra, por supuesto el asesino fue condenado al garrote vil”, una historia que impacto entre los participantes, así como la del alcalde Fernando Altemir que al salir de su taberna fue atacado y al ponerse delante el aguacil, murió, “los políticos y guardias pertenecían a profesiones de alto riesgo ya que si cambiaban algún bando, se vengaban los afectados.

Al igual que los parricidios e infanticidios eran muy habituales, la violencia de género también era cotidiana, “respecto a los asesinatos de mujeres me he escandalizado porque eran sentencias de la Edad Media  como destierros a 30 kilómetros o un año y seis meses de cárcel, hubo un hombre que mató a su mujer, se volvió a casar y volvió a matar a su segunda mujer”.

Una ruta que durante casi tres horas capto la atención del centenar de personas que descubrieron un pasado desconocido y muy interesante a través de las narraciones del escritor remarcando la importancia de la ruta ya que muestra cómo eran las relaciones de la sociedad monegrina de principios del siglo XX. Además, indicaba que las causas que actualmente protagonizan los crímenes ya tenían lugar en la pasada centuria e incluso se llevaban a cabo con mayor maldad y dolor. Sipán también dejaba claro tras el estudio que, “en los Monegros existe mucha historia negra, sobre todo en Sariñena, supongo que por tener juzgado propio que ha hecho que se registraran muchas condenas perpetuas y de muerte o garrotes vil, además de ser una zona de mucho tránsito”.