Los afectados por la variante de Jaca presentan una alternativa al trazado actual por el sur de la ciudad

La Asociación Jaca Sin Perder el Norte y la Plataforma de Ciudadanos Afectados por la Variante de Jaca han pedido una moratoria al Ministerio de Fomento para que paralice el proyecto de la futura infraestructura que unirá las autovías A-21 y A-23 y estudie otras opciones, al tiempo que han presentado un proyecto alternativo al trazado actual, que transcurriría por la zona sur de la ciudad, y cuyo “impacto sería mucho menor”, han explicado.

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Margarita Langa y Federico Fillat, en representación de los afectados, detallaban, en un acto dirigido a los medios de comunicación, pero en el que también han estado presentes otros interesados y representantes políticos de Podemos, su postura. Se trata de un trazado de 10,3 kilómetros, dibujado con el recurso Iberpix4 del Instituto Geográfico Nacional, que quiere demostrar que es posible conectar Abay con Guasa sin pasar directamente por la zona urbana de Jaca.

El trazado propuesto, “principalmente, no impacta directamente en la ciudad de Jaca, ni en los paisajes de las huertas del Aragón, no pasa por el río Gas, no afecta a Oroel y es posible que tenga un coste mucho menor que el trazado actual”, explicaba Fillat, que lo define como “el inicio de un diálogo que podemos ampliar con los expertos de Fomento y poder decidir, en cada momento, cuál es el trazado mejor para unir los puntos de los que partimos” en la alternativa, presentada este viernes.

En este sentido, los afectados han remitido una solicitud para que su planteamiento pueda ser estudiado en el Ministerio de Fomento, en Madrid, dejando patente y documentando su “desacuerdo con el trazado, tanto desde hace años, como recientemente”.

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Para Fillat, y para otras personas implicadas que participaban en el encuentro, “no es un tema de enfrentar al sur y al norte, ya que hay afectados que que tienen propiedades en el sur y en el norte, si no de analizar el impacto global para la ciudad de Jaca”, desde el punto de comunicación acústica, visual, de paisajes e, incluso, desde la salud pública. Fillat asegura que su idea “va más allá” de enfrentamientos, y que se trata de “plantear una solución eficaz, realista y del siglo XXI”, consciente del hecho de que, igualmente, habría expropiaciones y otras consecuencias, pero no tan graves como con el trazado actual, señala. Una de las principales ventajas es que “en el trazado que proponemos no vive nadie”, en contra del actual, que incluye afecciones a viviendas y edificios.

En concreto, entre impacto directo e indirecto, y en el ámbito personal, se calcula que el proyecto de la variante de Jaca afecta a unas 200 familias (sólo en la Asociación Barrio Norte está registrado casi un centenar de socios, a los que hay que añadir unos 50 afectados directamente por las expropiaciones).

La Asociación Jaca Sin Perder el Norte considera “esta colaboración meramente como una sugerencia inicial  a la que se deberían sumar otras, con el fin de consensuar un trazado menos impactante que el actualmente propuesto”. Así, se pretende una conexión entre las obras ya realizadas hasta la zona de Abay y el nudo de comunicación de Guasa y que “evite seccionar directamente la zona norte de la ciudad de Jaca”.

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Así, según defienden los afectados, “se han marcado unos puntos hipotéticos que deberían ser la base o referencia inicial de por dónde podría pasar” la nueva variante, pretendiendo que “no afecte a viviendas actuales, instalaciones importantes o localizaciones de valor histórico de reconocido interés”, al tiempo que “los perjuicios sobre los terrenos agrícolas, instalaciones ganaderas e industriales y patrimonio natural sean también los menores posible”.

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El colectivo insiste en que no está “en contra de las autovías, del progreso ni del desarrollo”, entre otras cuestiones, e insiste en denunciar que el actual trazado “supone la fragmentación de toda la zona norte de Jaca, con instalaciones sociales y urbanizaciones completamente desarrolladas de acuerdo al Plan Urbanístico de la ciudad, actualmente vigente”. Además, recuerda los perjuicios de “contaminación acústica, polución atmosférica e impacto visual directo a todas las construcciones ya existentes”.

Por todo ello, consideran que hay razones de peso “para replantear el actual trazado y abrir un debate de participación ciudadana donde se puedan entender las motivaciones del actual trazado, pensado y diseñado mucho antes del periodo de crisis económica sufrido en España en 2008”.

Rebeca Ruiz