Las islas Baleares refuerzan su turismo de compras

Durante estos últimos años el turismo de compra ha ido en aumento hasta llegar a ser uno de los principales motivos por los que mucha gente decide viajar.

formenteraDestinos turísticos como las Islas Baleares, se han percatado de esta mejora y han decidido ofrecer a los turistas y residentes una gran variedad de productos locales y artesanía, además de artículos creados por marcas muy conocidas a nivel mundial.

Para que el lugar sea un destino de compras, es importante que tenga los cuatros factores: valor de la oferta, entretenimiento, autenticidad y calidad. Las Islas Baleares es uno de los destinos que cumple con ellos, gracias a que los productos fabricados artesanalmente están cuidados hasta el más mínimo detalle y no se encuentran en ningún otro sitio.

Muchos de los turistas que llegan a la isla, deciden elegir el alquiler de un coche en el puerto de Formentera para conocer mejor la isla. Debido a las agradables temperaturas que ofrece durante todo el año, es posible disfrutar de las diversas actividades de cultura, deporte, ocio y gastronomía que tiene la isla. Gracias a este tipo de turismo, las Islas Baleares consiguen grandes beneficios, además de ser un destino nacional que recibe grandes ingresos gracias a que tiene unos precios competitivos, diferentes lugares donde poder comprar y sus productos tienen buena calidad.

Dos de los países que gastan más dinero en compras son Reino Unido y Alemania, también entrelos países que más visitan las Islas Baleares. Esto ha hecho que la rentabilidad de los comercios sea muy buena, ya que son de los países que más gastan a nivel mundial.

Durante todo el año Ibiza, Formentera, Mallorca y Menorca, cuentan con diferentes mercados donde se pueden encontrar los mejores productos locales, como por ejemplo bisutería, ropa, comida, entre otras muchas. El principal motivo por el que la isla es destino de turismo de compras es por sus productos autóctonos, dentro de su amplia variedad encontramos los elaborados en piel, joyería, telas de “llengües”, cestería, cristal soplado, etc. Además de tener una oferta gastronómica muy suculenta, como por ejemplo la miel, el vino o los embutidos de “porc mallorquí”.