La fuerza de voluntad se crea

¡Buenos días! Todos tenemos metas, objetivos, sueños e ilusiones. A veces los conseguimos y otra veces no. Muchas veces para conseguir lo que deseamos tenemos que enfrentarnos con piedras en el camino, unas que son externas a nosotros y otras que son internas. Esos obstáculos externos son más fáciles de identificar,  pero la mayoría de las veces esos obstáculos van dirigidos desde nuestro enfoque interno, nuestra manera de ver las cosas, esos son nuestros obstáculos internos. Estos son nuestras características personales, nuestra manera de ver las cosas,  nuestras creencias, que nos impiden actuar de acuerdo a nuestros deseos, limitándonos, no permitiéndonos crecer como personas y alejándonos de lo que somos y de lo que consideramos felicidad y bienestar emocional . Cada uno tenemos nuestros propios límites y obstáculos internos. Vamos a descubrir esta semana uno de ellos. La fuerza de voluntad. La fuerza de voluntad es el motor interno que nos lleva a vencer los obstáculos y a lograr objetivos. Pregúntate lo siguiente: ¿Cuánta fuerza de voluntad tienes? Puntúa del 1-10 La mayoría de las veces pensamos que cuando no hacemos algo es porque no tenemos fuerza de voluntad porque creemos que si no la tenemos no podemos conseguirla.

Con fuerza de voluntad no se nace, sino que se hace.

  Podemos desarrollar y fortalecer nuestra fuerza de voluntad, pero primero tenemos que entender su significado. La fuerza de voluntad es la capacidad (la energía) que tenemos para controlar nuestros impulsos y nuestras conductas. Para dirigir nuestros pasos hacia donde nosotros queremos. Tener voluntad es lograr llevar a cabo acciones claras, definidas y concretas, basadas en nuestros deseos y nuestras decisiones.   Todos, absolutamente todos tenemos esa capacidad, por propia supervivencia evolutiva. Lo que sí es cierto es que hay áreas de nuestra vida en las que tenemos más que en otras. La fuerza de voluntad viene ligada a nuestra motivación. Nos motivamos cuando el objetivo es importante para nosotros, es medible y alcanzable porque le damos valor a lo que hacemos, al enfocarnos en que es importante para nosotros, le damos más valor a lo que hacemos y eso nos lleva a un estado de ánimo, de entusiasmo, ilusión y ganas que hacen que lo que en otro momento sería un esfuerzo se convierte en una forma de motivación de crecimiento y avance. Cuentan que un caballero que se dirigía a Santiago, se detuvo a descansar en Miranda de Ebro. Mientras reposaba, miraba a tres canteros que realizaban exactamente el mismo trabajo, pero con una actitud muy diferente. Intrigado, le preguntó al primero: - Perdone, ¿qué es lo que está usted haciendo? El hombre le contestó de mala manera: - ¿No lo ve? Estoy picando piedras. Entonces, el caballero se acercó al segundo, que trabajaba muy concentrado en su labor y le hizo la misma pregunta. El cantero se volvió hacia él y con mucha parsimonia le empezó a relatar: - Está clarísimo. Pulo las piedras con el cincel y el buril para que puedan ser trabajadas más fácilmente. Por último, el caballero se dirigió hacia el tercer hombre que silbaba y cantaba mientras picaba las piedras. Al oír la pregunta, el cantero miró al forastero con una amplia sonrisa y le respondió entusiasmado: - ¡Estoy construyendo la catedral de Burgos! Y tú… ¿Con cuál de los tres te identificas? ¡Que tengas un día extraordinario! www.isabelgarzon.com