La sonrisa te cambia el enfoque.

¡Buenos días!

¡Vamos con una manera de cambiar nuestro enfoque!

Te levantes como te levantes no importa, mírate al espejo y por favor SONRÍE.

Sonreír tiene un efecto muy positivo sobre ti mismo.

Todos tenemos un sistema de comunicación de doble sentido (propiocepción) cuerpo-cerebro. El cerebro recibe el mensaje y éste lo lleva a los músculos. Cuando algo te pone contento tu cerebro le da la orden a los músculos de tu cara para que sonría, al revés pasa lo mismo, es decir, cuando sonreímos aunque sea sin ganas, el cerebro también asume esa información, asume que si los músculos de tu cara sonríen, estás contento, eso libera endorfinas, serotonina y otros analgésicos naturales que produce nuestro cuerpo.

Charles Darwin y la teoría de la retroalimentación facial decía que simular una emoción la provoca en nuestra mente.

Cuando sonríes el cerebro interpreta que estás contento y libera sustancias capaces de alegrarte.

Vamos a trabajar un ejercicio esta semana y si te apetece me cuentas qué ha pasado.

Sostén frente al espejo durante un rato un lápiz con la boca de forma que se dibuje en tu cara una falsa sonrisa; mete el lápiz en la comisura de los labios, cuanto más hacia atrás esté, la sonrisa será más pronunciada; mírate, observa qué pasa en tus ojos a medida que te miras.

Cada vez que sientas que estás triste o algo no va bien, sonríe aunque no tengas ganas. Tienes el poder de decirle a tu cerebro cómo te quieres sentir. Prueba, verás qué pasa, esto no te va a quitar el problema, pero sí va a hacer que lo veas con otra actitud.

Y cuando vemos las cosas con otra actitud las cosas cambian de forma.

Intenta sonreír un poco más incluso en los días tristes: empezarás a sentirte mejor.

¿Lo vas a hacer? ¿Qué vas a hacer por ti hoy?

¡Que tengas un día extraordinario!

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