La DPH aprueba 360.000 euros para una nueva convocatoria al sector trufero

 

La Comisión de Iniciativas ha dado el visto bueno a la convocatoria de ayudas destinadas al cultivo de la trufa negra que los interesados pueden solicitar la subvención a través del portal web de la Diputación de Huesca (www.dphuesca.es).

El cultivo de la trufa negra en el territorio altoaragonés se ha ido incrementando en los últimos años y en la actualidad ronda las 1.500 hectáreas. Las últimas ayudas aparecen repartidas entre municipios de las comarcas de La Ribagorza, Hoya de Huesca, Jacetania, Somontano, La Litera, Alto Gállego, Sobrarbe y Cinca Medio.

DPH_ComisionIniciativas_ConvocatoriaTruficultura_abril2017La Diputación Provincial de Huesca continúa con la línea de fomento de la truficultura en la provincia a través de una nueva convocatoria de ayudas al cultivo por valor de 360.000 euros. Así lo ha detallado María Rodrigo, diputada de Iniciativas y Tecnología, en la reunión de la Comisión donde se ha aprobado y da luz verde a su publicación, prevista para la próxima semana y a partir de la cual los interesados podrán presentar sus solicitudes.

Las bases que van a regir las subvenciones, tal como detalla Rodrigo, están pensadas en la doble vertiente de establecer nuevas plantaciones y fundamentalmente en hacer más productivas las existentes que, en este momento, rondan las 1.500 hectáreas. Para la responsable de Iniciativas en la DPH, la trufa es posible en zonas a las que difícilmente pueden acceder a otro tipo de cultivos rentables, “diversifica la actividad agraria de estas zonas y supone recuperar un producto propio del Alto Aragón”. Es lo que afirma desde el punto de vista de una actividad, la truficultura, “capaz de generar empleo, también entre esos jóvenes que quieren quedarse a vivir en su pueblos y buscan posibilidades, alternativas”, de ahí que “encajan con los principios de apoyar al territorio, a lo local”, según la diputada provincial.

Para la mejora de las plantaciones mediante una instalación de riego la subvención por hectárea será de 2.500 euros por hectárea, un capítulo en el que además se podrán sufragar los gastos derivados de la distribución de riego en la parcela, la realización de pozos y otros sistemas de traída de agua o almacenamiento. Como en anteriores convocatorias también se concederán ayudas para la instalación de nuevas plantaciones donde las especies a utilizar serán encina o roble inoculadas con tuber melanosporum (trufa negra) y que tendrán que incluir en todos los casos el cercado de la finca.

La subvención máxima para cada plantación, que debe ser como mínimo de 2.000 metros cuadrados, será de 20.000 euros. El porcentaje que aportará la Diputación será del 80 por ciento de los gastos y, para ambos, también serán objeto de subvención el coste de los trabajos, maquinaria y herramienta propios que se aporten. Los trabajos se podrán realizar hasta mayo de 2018 y, además de particulares, también pueden optar a la convocatoria ayuntamientos de la provincia que sean titulares de derechos reales de propiedad, posesión o usufructo sobre las tierras.

El cultivo de la trufa negra en el territorio altoaragonés se ha ido incrementando en los últimos años, las últimas ayudas aparecen repartidas entre más de 50 plantaciones ubicadas en municipios de las comarcas de La Ribagorza, Hoya de Huesca, Jacetania, Somontano, La Litera, Alto Gállego, Sobrarbe y Cinca Medio.

La truficultura es una actividad que lleva fomentando desde el año 2002 la Diputación Provincial de Huesca, no solo a través de este programa de ayudas sino también mediante acciones formativas destinadas tanto a agricultores como al sector hostelero, para que este también incluya este producto en sus elaboraciones. La promoción tiene su base en la degustación popular trufa-te y la labor de investigación y experimentación en el CIET, el Centro de Investigación y Experimentación en Truficultura.

La investigación se centra principalmente a través de tres líneas de trabajo con el objetivo de hacer más productivos los cultivos. Una de las últimas puestas en marcha es la red de parcelas piloto que truficultores de toda la provincia han cedido que está sirviendo para obtener datos e información acerca de la producción con diferentes tipos de suelos y climas. En la parcela del CIET también hay investigación, principalmente el estado de micorrización inicial de todas las plantas y en este momento se está llevando a cabo una novedosa investigación, ya que hasta ahora no se conocía la necesidad de la existencia de micorrizas de los dos sexos como condición para la formación de las trufas. Por ello, este análisis está centrado en la proporción de micorrizas de cada uno de los dos sexos para ser comparado con el desarrollo de los árboles y con la futura producción.

El marco idóneo para el cultivo

Una plantación de trufa debe realizarse en un terreno que cumpla una serie de requisitos. El suelo, el entorno y el clima deben favorecer la necesaria simbiosis entre el árbol y el hongo. Es favorable el terreno situado entre los 200 y los 1.500 metros de altitud, con una franja óptima situada entre los 800 y los 1.200 metros.

 La trufa se adapta a una cierta carencia de agua durante el verano, pero huye de las zonas calurosas y secas. Las zonas truferas se caracterizan por unas precipitaciones de verano elevadas respecto al clima típicamente mediterráneo, y un periodo de aridez estival relativamente corto.

 La orientación de la parcela hacia el sur, en zonas de solana, con una ligera pendiente inferior al 12% generalmente. Esto permite la mecanización y evita el arrastre, porque hay que evitar las zonas encharcables, de vaguada o umbría profunda, y también los suelos muy arcillosos. El suelo debe ser fundamentalmente calizo, porque de no ser así las enmiendas necesarias para corregirlo serán muy costosas.