La cueva de las Güixas, un laboratorio natural para la investigación científica

  • Villanúa ha iniciado un proyecto, en colaboración con el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC) para monitorizar las grutas, conocer sus parámetros ambientales, e investigar su pasado y evolución
  • El proyecto se presentará en la jornada de conmemoración del aniversario de la apertura de la cueva para uso turístico, el próximo 16 de septiembre

Las cuevas son ambientes protegidos que guardan en su interior valiosa información que puede contribuir a descubrir su pasado y su evolución. Conocer sus parámetros ambientales es un elemento clave para tomar decisiones sobre la gestión de estos espacios tan sensibles. Ese es el objetivo del proyecto de investigación que ha iniciado la Cueva de Las Güixas de Villanúa, con la colaboración del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC), mediante la monitorización de la gruta.

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El proyecto comenzó a desarrollarse a principios de julio, con la instalación de las estaciones de medición y los instrumentos que permiten recoger datos, del interior y exterior de la cueva, como la temperatura, la cantidad de lluvia recibida, los aportes de esas precipitaciones al interior de la cueva, la intensidad del goteo de las estalactitas o la cantidad de CO2 existente en la gruta, entre otras. Se realiza un seguimiento estacional muestreando el agua de goteo y el carbonato precipitado, para analizar su composición isotópica y en elementos traza. De esta manera podremos saber cómo es el carbonato en una estación del año determinada, más seca o más lluviosa, y encontrar la relación entre el clima y la composición del carbonato que precipita en la cueva”, comenta Reyes Giménez Portero, geóloga de Las Güixas.

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“Hemos realizado una inversión de 5.000 euros en equipamiento, ya que entendemos que la investigación tiene que ser una de las patas que sostengan la cueva, junto con el turismo, ya que es un foco de atracción para públicos más especializados y, además, es una manera de contribuir y poner en valor las peculiaridades ambientales de Las Güixas, que está declarada LIC (Lugar de Interés Comunitario) y forma parte de la Red Natura 2000”, señala el alcalde de Villanúa, Luis Terrén Sanclemente.

Reyes Giménez es la encargada de realizar el trabajo de campo. Recoge las muestras y datos obtenidos de los sistemas de seguimiento y medición instalados en el interior y exterior de la cueva de Villanúa. “Estos datos nos permiten conocer lo que está sucediendo ahora en la cueva, pero también, a partir del análisis y datación de los depósitos, podemos llegar a caracterizar la evolución que ha tenido la cueva, saber cómo se formó, lo sucedido en distintas épocas... Las cuevas guardan en su interior las condiciones climáticas del pasado, es como un archivo antiguo que hay de descifrar, que queda registrado a modo de caja negra en los espeleotemas, como las estalagmitas. Para poder interpretar estos registros es fundamental conocer cómo funciona este sistema de la cueva en la actualidad.”, comenta la geóloga. Esa tarea de análisis de los datos y muestras corresponde a Miguel Bartolomé Úcar, geólogo del departamento de Paleoambientes del IPE-CSIC.

Tras instalar los sistemas de medición a principios de julio, este verano se han recogido los primeros datos para establecer los parámetros, pero Reyes Giménez explica que se trata de un proyecto a largo plazo, “cuanto más se desarrolle, cuanto más se investigue, más información va a facilitar y más valiosa será”. Además, y teniendo en cuenta que se trata de una cueva de uso turístico, la información que se extraiga y los parámetros establecidos contribuirán a “tomar decisiones sobre el modelo de gestionar la cueva”. “Las Güixas es un recurso natural y turístico muy importante para Villanúa, pero a la vez es un recurso sensible, con un equilibrio delicado que es importante conocer, para saber cómo se están haciendo las cosas, si vamos por el buen camino o si hay que plantear algún cambio”, apunta.

La geóloga explica que en las grutas hay muchos campos de investigación interrelacionados, geología, biología, arqueología, climatología, espeleología... “Este proyecto puede servir para aunar esfuerzos entre todos esos campos, buscar relaciones entre otras instituciones y dar la oportunidad a seguir en esta labor de investigación”. El alcalde de Villanúa también se muestra partidario de aunar esfuerzos. “Esto es el comienzo de un proyecto que tiene que crecer, para lo que requerirá la ayuda y colaboración de las administraciones”.

De hecho, Villanúa ya está trabajando para dar un paso más en esta labor de investigación. “Paralelamente a la obtención de información, estamos trabajando para crear un espacio de investigación, tanto físico, con la puesta en marcha de una biblioteca especializada en el Centro de Interpretación (CIN) Subterránea, en el que se podrán consultar estos datos y los estudios de espeleología que se han ido haciendo en Collarada y el sistema de Lecherines, como un espacio virtual, con la puesta en marcha de un blog científico, que es en lo que estamos más centrados en este momento”, señala Luis Terrén Sanclemente.