La adicción al juego patológico de nuestros adolescentes

Un 96% de los casos relacionados con la adicción al juego patológico también se relacionan con otros trastornos a nivel mental, como puede ser TDAH (es decir, trastorno por déficit de atención e hiperactividad), fobia social, psicosis o bien trastorno obsesivo compulsivo.

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Las cifras cambian mucho cuando comparamos los resultados con un adulto y con un adolescente. Los adultos que reconocen tener un problema con el juego oscilan entre el 1-2% de la población, mientras que en adolescentes es mucho más grave, llegando desde el 3 al 8% aproximadamente. En cuanto a la edad de aparición de los trastornos adictivos, variable crucial en los estudios empíricos sobre los factores de riesgo de la adicción, una investigación publicada por Tragaperras Web explica como la edad media es de casi 21 años. Es importante destacar que alrededor del 36 por ciento de los participantes informó haber comenzado a jugar antes de los 18 años de edad

Los expertos alertan sobre el “juego online”: aseguran que es un tipo de juego que tiene todas las papeletas para convertirse en una adicción si no se sabe controlar, incluso hasta más adictivo que el juego presencial de toda la vida. Las principales razones de ello son la estimulación visual que tiene asociada el juego, la posibilidad de jugar desde casa en solitario, el hecho de que esté disponible las 24 horas del día (incluso durante los 365 días del año) y la privacidad. De hecho, este último factor es el considerado como el más grave y es que una persona puede tener un problema con el juego patológico y no dar muestras de ello hasta que la cosa sea mucho más grave.

Los adultos que tienen un problema de “juego patológico” suelen decantarse por las tragaperras o bien por la lotería, mientras que los jóvenes prefieren el póker o las casas de apuestas online. Con esto concluimos que el “juego por Internet” está más orientado a los jóvenes.

La adicción al teléfono móvil: un trastorno más común de lo que se piensa

Casi 1 de cada 10 personas tienen un problema de adicción al teléfono móvil. En otros países, la cosa es mucho más grave: por ejemplo, en Corea se ha detectado un incremento de un 18% de los casos de adicción al teléfono, de los cuales, un 24% necesitó de ingreso hospitalario.

En España no es tan alto el porcentaje de adictos (de un 9%), aunque sí que preocupa la edad a la que se empieza a usar el teléfono móvil. Según los datos que maneja el Instituto Nacional de Estadísticas del 2014, más de 60% de los niños/adolescentes cuyas edades están comprendidas entre los 10-15 años ya cuentan con un teléfono móvil.

Uno de los síntomas más habituales de esta adicción es la presencia de problemas para conciliar el sueño (insomnio), sobre todo debido a la luz que emiten las pantallas, o a la ansiedad por descubrir si se ha recibido o no una notificación nueva. Entre el resto de obsesiones que más afectan a nuestros jóvenes nos encontramos con la adicción al ejercicio, a la comida o al sexo. Aquellas personas adictas al ejercicio pueden ocultar un trastorno obsesivo compulsivo, mientras que la adicción al sexo está relacionada con una patología de personalidad y ansiosa.