Jóvenes monegrinos visitan en Lanaja ejemplos de emprendimiento rural del sector agroalimentario

La bodega “El vino del desierto” y la empresa de transformación de productos cárnicos Rainsa Alimentación S.L. recibieron ayer las visitas de una veintena de alumnos del I.E.S. Monegros Gaspar Lax de Sariñena, dentro del programa del Área Comarcal de Fomento denominado “Juventud emprendedora”. Acompañados por la presidenta de la Comarca de Los Monegros, Judith Budios, por profesorado del centro educativo, así como por la Agente de Empleo y Desarrollo Comarcal, Anabel Lacosta, el alumnado conoció las instalaciones y el funcionamiento de estas empresas, ejemplos de emprendimiento rural. Las actividades se engloban en el Plan Comarcal para el Fomento de la Cultura Emprendedora y se desarrollan durante el curso en institutos y colegios monegrinos. Su objetivo es contribuir a fomentar el emprendimiento en el territorio desde edades tempranas para fijar población en los pueblos.

Una veintena de alumnos del I.E.S. Monegros Gaspar Lax de Sariñena ha visitado las empresas Rainsa Alimentación S.L. y la bodega “El vino del desierto”, en Lanaja, dentro del programa “Juventud emprendedora” que organiza el Área Comarcal de Fomento de Los Monegros, en colaboración con los centros educativos participantes. Como ha explicado la presidenta de la Comarca de Los Monegros, Judith Budios, este programa que se enmarca en el “Plan comarcal para el fomento de la cultura emprendedora” en Los Monegros, tiene como objetivo “contribuir a potenciar el emprendimiento entre la juventud del territorio, una apuesta que se ha demostrado eficaz para trasladar a los jóvenes la idea de que es viable montar tu propio negocio en tu pueblo y quedarte a vivir aquí es, precisamente, visitar empresas que están funcionando con éxito en nuestra comarca y están generando puestos de trabajo y riqueza para el territorio”. Budios agradeció la colaboración de las empresas que participan en el programa y del profesorado, “ya que entre todos hacemos posible que se lleve a cabo”.

De este modo, en primer lugar Fernando Mir, gerente de la bodega “El vino del desierto”, explicó su experiencia vital y profesional que le ha llevado a montar su propio negocio en Lanaja, una vuelta a sus orígenes familiares, tras vivir y estudiar en Zaragoza, que para él significa “un proyecto de vida” y que ha supuesto la recuperación de la tradición vitivinícola monegrina. “En el siglo XIX en Los Monegros se dedicaban 6.000 hectáreas a la vid y, tras Cariñena, era la segunda zona de Aragón con mayor superficie de este cultivo que, por diversas causas, fue casi despareciendo hasta las actuales 175 hectáreas”, explicó. De ellas, unas 4 hectáreas de viñedo corresponden a la bodega de Fernando Mir. Unas tierras de secano donde cultiva un 80 % de variedades locales siguiendo técnicas tradicionales y medioambientalmente sostenibles, sin aporte de químicos y con laboreo de tracción animal. “Somos muy respetuosos con la naturaleza y eso se nota en la tierra y repercute en un mejor producto”, indica, lo que unido a unas condiciones climatológicas extremas, propias de Los Monegros, con escasas lluvias y temperaturas muy altas en verano y bajas en invierno, se traduce en un vino diferente del que Fernando embotella 9.000 unidades anuales. Una pequeña producción exclusiva y de gran calidad con la que consigue hacer un vino de autor muy valorado que ha obtenido diversos premios nacionales e internacionales. Se comercializa en un 80 % en Aragón, fundamentalmente en pequeñas tiendas y restaurantes. “Nuestro objetivo es crecer en calidad, no en cantidad. Mimamos cada racimo, que recolectamos uno a uno de forma manual”, abarcando todo el proceso del campo a la mesa de forma muy personalizada. Mir recomendó a los alumnos tener “pasión e ilusión” por el negocio que emprendan y les animó a formarse primero y a montar su empresa en Los Monegros, donde hay “más calidad de vida y tenemos un paisaje único”, al tiempo que dijo que “el emprendedor se hace y hay que tener unos objetivos claros, además de gran capacidad de trabajo”.

En la misma línea, Rafael Pontaque, gerente de la empresa Rainsa, animó a los jóvenes a montar su negocio en su propio pueblo. “Tiene ventajas, sobre todo el entorno en el que vivimos. Salir del trabajo y estar en plena naturaleza no tiene precio. Desde el punto de vista de la calidad de vida es mucho mejor y económicamente, tiene ventajas como, por ejemplo, los alquileres que son más baratos”. Además, en su caso le liga al negocio una gran tradición familiar, puesto que son cuatro generaciones dedicándose al sector cárnico. Ahora piensan en ampliar y abrir nuevos mercados. De momento, ya han creado ocho puestos de trabajo y han conseguido conservar y rescatar la tradición del mondongo en la zona, a partir de recetas ancestrales transmitidas de generación en generación. Unos ingredientes y un proceso que ahora aplican de forma artesanal para lograr productos de gran calidad muy apreciados en la zona y que también hacen llegar a aquellos puntos de España donde lo requieren. Los chavales conocieron de primera mano todo el proceso de elaboración de las bolas y las morcillas, “que en esta zona tienen un toque dulce muy exclusivo”, así como de la butifarra, que finalmente pudieron degustar para apreciar todo su sabor y calidad.

El programa de emprendimiento del Área Comarcal de Fomento continuará durante todo el curso 2016-2017 con más encuentros entre emprendedores y alumnado y mediante visitas formativas a empresas del territorio. Otras actividades que se llevarán a cabo son sesiones de cine-forum, relacionado con temas de empresa, así como metodologías creativas aplicadas a los proyectos de empresa, entre otras.