Garabatos de voz de María José Ariste Mur

"Leer es aprender a escuchar, a abrirte al mundo y a valorar"

La autora monegrina María José Ariste Mur acaba de editar el libro "Garabatos de Voz", cuya recaudación está destinada a la Asociación Española contra el Cáncer Sariñena-Monegros

1-MJOSÉ ARISTEHace pocos días que María José Ariste Mur reunía a unas cincuenta personas en la sala de la Biblioteca Antonio Beltrán de Sariñena para presentar "Garabatos de Voz", un libro de cincuenta y cuatro poesías, editado por Isabel Peralta de Ediciones Nalvay y cuya recaudación está destinada a la Asociación Española Contra el Cáncer Sariñena-Monegros.

"María José nació en Sariñena hace poco más de medio siglo y desde los nueve años su vida se ha desarrollado por diferentes zonas de España a ritmo de las difíciles situaciones familiares", explicaba el día de la presentación, Cruz Ullod, representando al grupo de lectura que animó a la autora del poemario a que este conjunto de sentimientos escritos fueran publicados, "gracias al grupo de lectura y a su impulsora, Luisa Casañola, me decidí a publicarlo", señala Ariste Mur.

Fue niña del auxilio social en el hogar Marina Moreno de La Almunia de Doña Godina hasta su adolescencia, que pasó entre Burgos y Valladolid, ciudades donde cursó estudios de bachillerato hasta asentarse en Valencia durante ocho años. Fue entonces cuando su padre solicitó un lote de tierras en San Juan del Flumen retomando así sus orígenes monegrinos.

Coincidiendo con el Tratado de Amistad y Cooperación entre Guinea Ecuatorial y España, en 1980, y los acuerdos de materia de educación, María José, con veinticuatro años, viaja hasta Malabo como cooperante en educación formando una biblioteca con fines educativos y formativos al pueblo guineano. "Fue una experiencia única y diferente, viví la desolación de un país que había tenido todo y se quedó sin nada", explica de esta zona africana que tuvo que abandonar después de permanecer tres años, por contraer el paludismo.

En la actualidad ejerce de cuidadora familiar atendiendo a su madre para garantizar su bienestar y es en esta etapa de su vida cuando surgen sus "Garabatos de voz", "sentimientos, recuerdos, sonrisas, voces y silencios, pérdidas y ausencias, sueños y esperanzas, emociones robadas al silencio, al paisaje monegrino, a los amigos, a la soledad, a la vida, a la muerte, a la palabra...", describe muy bien Ullod sobre estos poemas donde un velo de ternura envuelve preguntas, búsqueda, silencios, donde la autora muestra un equilibrio perfecto entre la palabra, su significado y la belleza.

"Garabatos de voz" muestra el camino de una persona cargada de sentimientos expresados como una simple lección, pero para nada superficial, porque la poeta en todas y cada una de sus poesías escribe desde dentro para fuera, "leer es aprender a escuchar, a abrirte al mundo y a valorar, leer y ver más allá de lo que está escrito es más difícil, por eso agradezco la acogida que está teniendo el libro", señala afirmando que para ella "la poesía es libertad, no se trata de lo que yo quiera decir porque las palabras llegan, así como llega el momento de expresarlas y lo que me gustaría es que cada uno pudiera hacer suya una de las poesías".

Con una personalidad humilde, algo tímida y sencilla, confiesa que leía poesía cuando iba al colegio: "tuve una profesora de literatura que le encantaba y nos hacía leer a Blas de Otero, un poeta de mucho nivel y que llegue a comprender, había poemas que no sabía lo que querían decir pero comprendía la situación de cómo estaba cuando los había escrito y lo cogía para mi vida", revela diciendo que, "la poesía hay que hacerla nuestra porque si la lees y no la haces tuya, queda vacía, la poesía debe trasmitir sentimiento".

María José también empezó a escribir una novela, "mi idea nunca fue escribir un libro de poesías, pero cuando empecé la novela, me di cuenta de que no me puedo separar de lo que escribo, lo que vivo y me identifico mucho, además considero que una novela es más difícil, los poemas surgen por si solos", aunque promete que algún día acabará esa novela.

Cuando le preguntas cuál es su poesía preferida, responde que todas tienen su valor, "es como si preguntaran qué hijo prefieres, todo sale de muy dentro y todas son parte de mis sentimientos"; sin embargo, evoca "Rendija Viva", dedicada a su tío, "la escribí el día que murió, al observar que el enterrador se dejaba una rendija en la lápida, "una pequeña rendija por la que… aunque no te pueda oler, ni ver, ni oír… te puedo sentir"" y "Mi Tierra", dedicada a Monegros, "Nacida en tierra firme, Tierra de secano, Tierra activa, siempre a la espera, Tierra fuerte, siempre necesitada".

De momento, María José Ariste ha dado un giro hacia dentro, una sumersión en el mundo propio, brotando versos, un trozo y una voz de su vida porque además de tener un gran corazón, la poeta monegrina lo tiene muy bien habitado, sabiendo comunicar y entregar a los lectores un mundo de entrañables sentimientos.