Food Ink, así es el primer restaurante que ofrece comida hecha con impresoras 3D

Desde hace unos años, el mundo de la tecnología de las impresoras 3D viene haciendo acto de presencia en ámbitos tan dispares como la medicina, la industria en general, el arte o el ocio. Una impresión 3D, también conocida como Fabricación Aditiva, que está cambiando por completo la forma en que la mayoría de bienes de consumo son concebidos, producidos y distribuidos.

Las posibilidades de esta tecnología se han ido ampliando progresivamente desde su aparición, llegando a imprimir desde dados y fichas para el casino online hasta carcasas para móviles, pasando por estantes, materiales de ortopedia y mucho más. Una evolución progresiva de enorme calado. Tanto es así que, en verano del 2016, abrió en Londres el primer restaurante que ofrece comida hecha con impresoras 3D.

 

El evento de inauguración de Food Ink en Londres

 

Bajo el nombre de Food Ink, estamos frente a un nuevo concepto de restaurante pop-up. Un espacio en el que no solo se crea mediante la tecnología de impresora 3D la comida, sino también los platos, los cubiertos y hasta las sillas, mesas y lámparas. Al menos, eso fue lo que pudimos ver en el evento de inauguración celebrado en Londres. Una novedosa técnica que ha sido usada por primera vez de manera profesional en el mundo de la restauración.

Los alimentos de este restaurante se prepararon durante 3 días en el barrio londinense de Shoreditch para comprobar la versatilidad de la impresión en 3D. Durante el día, el restaurante abría sus puertas para que el público pudiera apreciar precisamente los trabajos de impresión en 3D, hasta el punto de que muchos pudieron probar a hacer sus propios bocadillos con esta tecnología y degustarlos.  

Por la noche, el local se convertía en un restaurante exclusivo en el que unos 10 comensales pagaban alrededor de 250 libras por persona (unos 285 euros aproximadamente) para probar un menú compuesto por 9 platos. Y todos ellos, por supuesto, con alimentos elaborados a partir de la tecnología de la impresión en 3D.

La inauguración en Londres de este restaurante tuvo lugar los días 25, 26 y 27 de julio del 2016 en el número 8 de Dray Walk, convirtiéndose en la mayor experiencia futurista gourmet del mundo. Las impresoras en 3D fueron manejadas, entre otros, frente a los comensales por el chef español Joel Castanyé, actual propietario del restaurante La Boscana (Lérida), galardonado con una estrella Michelín.

Food Ink en Catalunya

El éxito de este proyecto hizo que en apenas unos meses el mismo concepto se trasladara a España. Más concretamente hasta el propio restaurante La Boscana de Lleida. Allí tuvo lugar, durante los días 9, 10 y 11 de noviembre del 2016, la presentación de este moderno y avanzado proyecto culinario en nuestro país.

Quién mejor, por tanto, que el mismo Joel Castanyé, chef de La Boscana, para dar a conocer en España el primer restaurante del mundo en el que todo está hecho a partir de la tecnología de impresión 3D.

Los clientes que se decidieron a participar en este evento en La Boscana fueron recibidos en primer lugar con una copa de cava y una variedad de entremeses impresos en 3D. A continuación, se dirigieron hasta una sillas y unas mesas, también impresas en 3D, para adentrarse en un menú de 11 platos con alimentos todos ellos impresos con esta tecnología.

De entre los platos que formaron parte de este menú hubo que destacar la minipizza de boletus edulis con tomate y queso, la terrina de foie y pan de especias trazando un camino de huellas de pato, las paletillas de cabrito al vino tinto o el puré de patata ratte 3D describiendo formas geométricas.

El precio de dicho evento fue de 180 euros por persona y la experiencia hay que decir que resultó ciertamente sorprendente.

La experiencia Food Ink

Food Ink se define a sí mismo como una experiencia interactiva de arte comestible. Una pop-up store, asociada a la empresa holandesa byFlow, que está recorriendo todo el mundo para mostrar a los visitantes y comensales lo que se puede hacer con una impresora 3D y comida.

El objetivo de Food Ink es utilizar un lenguaje universal como la comida para promover y dar a conocer de una manera divertida y llamativa todas las posibilidades de la impresión en 3D. Al ser un concepto pop-up, como venimos diciendo, el restaurante no tiene un lugar fijo, ya que desde su premiere mundial en Londres ha pasado por España y otras ciudades como Toronto, París, Las Vegas o Singapur.

Los muebles que se imprimen mediante la tecnología 3D en Food Ink están diseñados por Arthur Mamou-Mani, un prestigioso arquitecto francés que se ha especializado precisamente en un nuevo tipo de arquitectura pop-up y fabricación digital dirigida. Por su parte, los cubiertos, vasos y platos de este restaurante han sido impresos por diferentes empresas, entre las que se encuentra la española BCN3D.

Un concepto que poco a poco irá teniendo una mayor resonancia dentro del mundo de la restauración. Hasta el momento, Food Ink sigue siendo un restaurante pop-up que viene apareciendo de forma periódica por diferentes ciudades del mundo. Ya veremos si más adelante logra disponer de un espacio físico fijo.