El cuarteto Crumba clausuró EnClaves 2016 en San Úrbez

El sexto concierto y último concierto del ciclo de música y patrimonio de la Hoya de Huesca reunió en Nocito a un público numeroso y entregado.

El Cuarteto Crumb fue el encargado de cerrar la presente edición del ciclo de música y patrimonio EnClaves con Puertas Abiertas, que organiza la Comarca Hoya de Huesca|Plana de Uesca, con un programa original y bien armado que fue interpretado con maestría por algunos de los más destacados jóvenes valores de la música española en su especialidad.

Los violines Antonio Viñuales y Jorge Llamas, el viola Abel González y el violonchelo Salvador Bolón interpretaron un concierto articulado en dos partes donde el recorrido por la historia desordenada de la música jugaba en torno al subjetivo concepto de la disonancia. El título de su concierto, Dissonances?, tal y como explicó Antonio Viñuales en la presentación de su actuación, además de una directa referencia al Dissonanzenquartett W.A. Mozart, protagonista indiscutible de la noche, constituía, en especial por el interrogante, toda una declaración sobre la perspectiva desde la que este cuarteto de cuerda aborda la música y compone el discurso de sus actuaciones.

Música contemporánea, antigua y barroca se entremezclaban y combinaban con tal acierto que los encuentros entre las piezas de Igor Stravinsky y las sobresalientes obras de John Bennet o Johann Sebastian Bach resultaban calculadamente enriquecedores e inspiradores.

Pero fue en la segunda parte donde esta conexión adquirió sus más altas cotas, cuando sin solución de continuidad la vanguardista Four (1989) de John Cage hizo las veces de preludio al cuarteto de cuerda en do mayor KV 465 de Mozart. Los cuatro movimientos de su Dissonanzenquartett concentraron la mayor intensidad de toda la tarde-noche en el mágico paraje del santuario de San Úrbez. A su finalización el público interrumpió la actuación con una prolongada ovación.

El Cuarteto Crumb se despidió de las alrededor de ciento veinte personas que asistieron a este concierto tocando O Albion, pieza firmada en 1994 por Thomas Adès.

Hasta en tres ocasiones debieron salir los integrantes del Cuarteto Crumb a saludar para agradecer los aplausos de un público que, a lo largo de todo el ciclo, ha sido fiel y numeroso, superándose la media de ediciones anteriores y cuyo radio de influencia se expandido considerablemente, pues entre los asistentes se cuentan, además de turistas franceses, aficionados provenientes de Zaragoza, Barbastro o incluso Madrid.