El 15 de mayo se clausura la exposición "Los Tesoros de Santa Orosia: Las Joyas. Cinco Siglos de arte y devoción"

expo Sta Orosia 024La presidenta de la Comarca de la Jacetania, Montse Castán, ha visitado este martes en el Museo Diocesano de Jaca la Exposición “Los Tesoros de Santa Orosia: Las Joyas. Cinco siglos de arte y devoción”. En la visita han participado también el delegado territorial de la DGA en Huesca, José Luis Abad, los alcaldes de Sabiñánigo y Yebra de Basa, Jesús Lasierra y José Lafragüeta, la presidenta de la Comarca del Alto Gállego, Lourdes Arruebo, y el responsable de la Oficina Delegada de la DGA en Jaca, José Antonio Fau. La directora del Museo Diocesano, Belén Luque, ha ejercido de anfritiona, realizando una interesante visita guiada a la muestra.

La sala Torreta del Museo Diocesano de Jaca, a modo de Cámara del Tesoro, acoge esta exposición temporal que podrá visitarse hasta el próximo día 15 de mayo, con reserva previa en el teléfono 974 362 185.

La restauración de la urna de plata que acoge los restos de Santa Orosia, según han explicado desde el Museo Diocesano, “nos ha brindado la ocasión de mostrar las cincuenta joyas que adornan el cuerpo de la santa. Entre estas alhajas, hay una treintena de joyas pinjantes prendidas con cintas y vetas textiles, que a juzgar por su importancia histórico-artística, fueron donadas por obispos oscenses, además de por nobleza y burguesía hispánica. Joyas muy similares a las custodiadas en el tesoro de la Santa, se encuentran en los mejores museos de Europa. Se trata de alhajas guarnecidas en plata y oro, esmaltadas y aderezadas con piedras preciosas”.

Lo extraordinario de esta exhibición radica en que la reliquia de la Santa sólo se muestra a los devotos orosianos el 25 de Junio, -día de su festividad-, desde la lejanía del altar improvisado de la jacetana plaza Biscós, cuando el Obispo la presenta en la ofrenda de flores para veneración de romeros y danzantes. El culto a la mártir oscense, patrona de toda la Diócesis de Jaca y de la Villa de Yebra de Basa, se torna materialmente tangible entre los corazones de los jacetanos durante esos escasos minutos el día de su fiesta mayor.