Culpa o responsabilidad

¡Buenos días!

Hasta ahora hemos reflexionado sobre el miedo, y dependiendo del significado que le demos, se convertirá en grande o pequeño y eso nos hará tomar decisiones de una manera y otra.

Somos responsables de nuestros actos  y estos nos llevarán a tener unas consecuencias u otras, por eso es importante la perspectiva con la que vemos las cosas a la hora de tomar decisiones. Cada acto implica un efecto o causa. De esta forma, nuestro comportamiento afecta a otros y nosotros mismo.

Si nos fijamos siempre buscamos culpables de lo que nos pasa, cuando en realidad somos responsables de las decisiones que tomamos.

Hoy otro cuento precioso sobre la responsabilidad de nuestros actos.

La mariposa azul

Cuentan que hace mucho tiempo, en el lejano oriente, un hombre quedó viudo, y tuvo que quedarse al cuidado de sus dos hijas pequeñas. Las niñas eran muy inteligentes y curiosas. De hecho, estaban constantemente preguntando cosas a su padre. Y él respondía con mucha paciencia. Pero llegó un día en el que el padre de las niñas se vio incapaz de responder a las complejas preguntas de sus hijas, y decidió enviarlas una temporada con el hombre más sabio del lugar, un anciano que vivía en lo alto de una gran montaña.

Las niñas preguntaron al sabio muchísimas cosas, y él parecía tener respuesta para todo.

‘¿Por qué las estrellas no se caen?, ¿por qué el mar viene y va?, ¿por qué no vemos la luna por el día?’… Y él, con una bondadosa sonrisa, respondía con calma a cada una de las preguntas. Las niñas estaban sorprendidas… ¡no podía ser que lo supiera todo! Tal es así, que una de las hermanas, deseosa de dejar al anciano sin respuestas, le propuso a su hermana:

– ¿Por qué no buscamos una pregunta que el sabio no sea capaz de responder?

– ¿Y cuál puede ser?- preguntó su hermana.

– Espera, que tengo una idea…

La niña salió de la habitación, y a los cinco minutos regresó con algo envuelto en un trapo.

– ¿Qué llevas ahí?- preguntó su hermana con curiosidad.

Entonces, la niña levantó ligeramente el trapo y dejó ver una hermosa mariposa azul.

– ¡Oh!- ¡qué bonita!- exclamó su hermana-. Pero… ¿Qué pregunta le haremos al sabio?

– Verás, iremos a verle y sostendré la mariposa en mi mano. Le preguntaremos: ¿Qué crees que tengo en la mano: una mariposa viva o una mariposa muerta? Si él responde que está viva, apretaré la mano sin que se dé cuenta y así la mariposa estará muerta cuando la abra… Y no habrá acertado. Si responde que está muerta, la dejaré libre, y el sabio tampoco habrá acertado…

– ¡Qué lista eres, hermanita!– dijo entusiasmada su hermana.

Así que las hermanas corrieron a ver al viejo sabio. Al llegar, la niña le hizo la pregunta que habían acordado:

– Tengo una pregunta para ti, gran sabio… ¿Qué crees que tengo en la mano: una mariposa viva o una mariposa muerta?

El anciano, se quedó mirándola a los ojos y respondió muy sereno:

– Todo depende de ti. Está en tus manos.

Como podemos ver, nuestras decisiones hacen nuestras consecuencias, no debemos dejarnos influir por los demás y sí seguir nuestros propios pasos. Tú eres el que debe escribir tu propia vida y decidir tu propio camino.

Piensa muy bien antes de tomar una decisión, porque serás responsable de lo que decidas.

Por eso debemos evitar dejarnos influir por otros y sí pensar muy bien lo que queremos hacer.

Piensa un momento, a la hora de tomar una decisión, pregúntate que posibles respuestas tiene la decisión, pregúntate, ¿eso es lo que quiero? ¿Por qué lo quiero? ¿qué significado tiene para mí?

¿De qué te has dado cuenta?

¡Que tengas un día extraordinario!

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