Cuando un inquilino sufre abuso de poder por parte de su casera

Esta carta que hemos recibido en la redacción refleja lo que muchos inquilinos decentes y responsables están sufriendo en silencio porque parece que aquí los únicos que no pagan son los inquilinos cuando hay propietarios que abusan de la Ley para hacer lo que quieran:

No soy de las que narran su vida en público, intento que lo personal se quede en ese ámbito. Pero estos días estoy viviendo un abuso. Y lo voy a decir a los cuatro vientos, porque lo necesito, porque me quema por dentro y porque la ley dicen que ampara a los más desprotegidos… ¿perdón? Si es así, a veces no lo hace bien.

Mi caso, estoy segura, es como el de muchos otros.

Vivo de alquiler al norte de Madrid desde el 1 de junio en un apartamento de dos habitaciones muy cuco y en el que estoy muy contenta. Hasta ese día y durante 6 meses en un adosado en en la misma zona en el que estaba muy a gusto pero del que me tuve que ir por motivos personales. Durante los 6 meses que he estado viviendo allí han pasado por mi casa no sé cuántos gremios porque un día antes de que entrara a vivir allí se inundó el sótano debido a que la propietaria en su mudanza (que hizo ella porque no quiso contratar una empresa de mudanza) quitó mal su lavadora e hizo que se sobrara el desagüe. Cuando pusieron mi lavadora dejó de haber goteras. Es decir, yo le arreglé el problema, pero tuve que aguantar al perito, al fontanero, al pintor, etc. durante unas semanas. No pasa nada, le pagué la mensualidad, aún así, todo con orden y en fecha.

Seguro que de una u otra manera habéis sufrido las intensas lluvias que llevan sacudiendo el país durante todo el invierno y primavera. No ha sido menos en Madrid. Una de esas noches cuando me metí en la cama escuché como una cascada en el baño, y eso me encontré, una cascada, un techo abierto y un baño lleno de escayola y agua. Tuve que limpiar como pude sin electrificarme porque el agua caía también por la lámpara del baño, poner cubos y meterme en la cama con la inseguridad de qué me iba a encontrar a la mañana siguiente. Os podéis imaginar el panorama… otra vez gremios para aquí, gremios para allá y todo con una sonrisa e intentando ponérselo fácil a la propietaria, ya que ella no vivía allí, pero yo sí. A partir de ese momento cada vez que llovía rezaba para que no lo hiciera tan fuerte que volviera a aparecer la cascada en el baño… parece que aguantó.

Durante 6 meses le pagué religiosamente a la propietaria dentro de los cinco primeros días de mes, tanto la cuota de alquiler que podéis imaginar que en Madrid supera los mil euros con añadido de la comunidad de vecinos, que también iba en el lote.

Cuando le comuniqué a la propietaria la decisión de dejar el adosado no hubo problema, entendió los temas personales, y para agradecerle su consideración permití que entrara gente extraña en la que todavía era mi casa para que alquilara el adosado lo antes posible. Y os voy a decir otra cosa… una de las familias que entró en la vivienda permitió que su hijo se sentará o saltara en todas las camas de la casa… ¡no me hizo ninguna gracia! Pero bueno, todo sea para que la propietaria lo alquile cuanto antes. Funcionó, desde luego, lo alquiló esa semana, de lo cual me alegré.

Y llegó la hora de devolverle la llaves, todo ok hasta aquí, hicimos una recorrido juntas por el adosado para que viera que todo estaba en orden… bien, pues a día de hoy, ocho días más tarde, la propietaria de esa casa no responde a mis llamadas y no me ha devuelto los más de 3.000 euros que le di en concepto de garantía de pago y fianza. Su respuesta a mi wasap, que es la única vía por la que se ha dignado a responderme dice así: “Lo haré dentro de los plazos”.

¿Cómo es esto? La ley dice que tiene 30 días para devolverme la fianza, ¿Por qué tanto tiempo? ¿De verdad necesita 30 días para ver si está todo en orden cuando ya lo ha visto conmigo? Y la garantía de pago… Le di más de mil euros de garantía que cubre impagos… ella sabe que no le debo nada, he pagado las rentas y las facturas… ¿Por qué no me lo devuelve? Pues muy sencillo, porque puede no hacerlo hasta 30 días. Y a eso se agarra ella, ¿Y yo qué? ¿Dónde quedan los derechos del inquilino? Ella tiene en su poder más de 3.000 euros que son míos, que yo confié en ella cuando se los di, pero ella no quiere devolvérmelos hasta que no pasen 30 días. Y durante este tiempo yo tengo 3.000 euros menos y otro tanto que he tenido que poner en otra vivienda… ¿Eso es justo? No. Pero la ley es así, ¿verdad? Y las personas son así también, porque esto ya es algo personal, de la forma de ser de cada uno.

Están los buenos y las malas… ¿Dónde estás tú?