Abre sus puertas un hotel en la pequeña población de Arcusa que Miguel Gracia pone de ejemplo de la “economía real llevada al medio rural”

Este alojamiento levantado en lo que fue un antiguo almacén agrícola es el sueño de Marta y de Romain, dos jóvenes que tras años y experiencia de trabajo en hoteles de lujo en París regresan al origen familiar de ella para plasmar la pasión por su profesión en esta localidad de poco más de 30 habitantes.

En Arcusa, Miguel Gracia ha hablado del papel que juegan estas actividades no deslocalizables, en referencia a tantos titulares de pequeñas empresas de la provincia “que son las que están en contacto con el territorio”. Ha vuelto a reclamar discriminación positiva para estas zonas porque “son necesarias políticas para compensar otras que cuando menos no han tenido en cuenta al medio rural”.

La pequeña localidad de Arcusa, de poco más de una treintena de vecinos, y en general toda esta zona ubicada en el norte de la sierra de Guara y conocida como Biello Sobrarbe, ha vivido una jornada festiva al compartir el sueño de Marta y Romain, dos jóvenes que han dejado París para abrir un hotel con encanto en la montaña altoaragonesa y hacer de él su medio de vida. Esa “valentía” y su “apuesta por un territorio que los necesita” es lo que ha destacado Miguel Gracia, para quien juegan un importante papel “estas actividades no deslocalizables, esa es la economía real llevada al medio rural y la que tiene que ser apoyada”.

Ante cerca de doscientas personas, esta familia ha contado hoy cómo comenzó todo, en el verano de 2014 durante unas vacaciones en Arcusa dieron forma al proyecto de transformar un antiguo almacén agrícola en un pequeño hotel, algo que desde que estudiaba Turismo rondaba en la cabeza de Marta Romero, cuya madre procede de este pueblo, y que ahora comparte con su pareja Romain, de nacionalidad francesa, y un enamorado ya de esta zona de Sobrarbe y su padre, Ángel, . “Crear un pequeño hotel y aplicar la experiencia en la hotelería de lujo francesa y la pasión por esta profesión para crear aquí una oferta de turismo de calidad con vistas a la sierra de Guara y al macizo de Monte Perdido y a camino entre Aínsa y Alquézar, qué más se puede pedir...”, así describen emocionados su proyecto hecho ahora realidad mientras reconocen que la conciliación de la vida personal, laboral y familiar “nos resultará mucho más fácil que en la ciudad”.

En este sentido, Miguel Gracia ha recordado cuando hace más de dos años hablaba de discriminación positiva y algunos le miraban extrañados, “son necesarias políticas para compensar otras que cuando menos no han tenido en cuenta al medio rural y que animen a vivir en estos pueblos", en referencia a reducciones del IRPF o en las cuotas de autónomo y en un nuevo intento de reclamar más hechos que palabras. Junto a Miguel Gracia han estado un larga lista de responsables públicos e institucionales, de las comarcas de Sobrarbe y Somontano, alcaldes de las localidades y los vecinos de Arcusa y de pueblos vecinos como Castellazo, Paules de Sarsa, Bárcabo, Almazorre o Las Bellostas, además de una larga lista de representantes de colectivos y empresarios turísticos.

El Presidente de la Diputación la puesta en marcha de estas iniciativas hace visible a tantos titulares de pequeñas empresas de la provincia “en contacto con el territorio, fuertemente personalizadas, muchas de carácter familiar y, a menudo especializadas y de gran calidad” que son las que, según el máximo responsable provincial, generan economía, dan servicios, ayudan a mantener la población, contribuyendo a la vida local y a la supervivencia de pequeños pueblos.

Una de las cuestiones que les empujó definitivamente fue el crecimiento del número de turistas en el municipio de Aínsa-Sobrarbe que han crecido un 40% durante los últimos años, pasando de 27.000 en 2014 a los más de 45.000 con las que se cerró el año pasado. Así lo señalaba el alcalde de Aínsa-Sobrarbe, Enrique Pueyo, que hoy se mostraba ilusionado de ver cómo “en esta zona norte de la sierra de Guara también está encontrando su hueco en el turismo” y fija sus miras “en diversificar las visitas por todo el municipio para asentar población, algo que tenemos presente en cada paso que damos”.

Esta parte meridional de la Comarca de Sobrarbe, el Biello Sobrarbe, está integrada por pequeños núcleos de población, entre los que está Arcusa que es el centro neurálgico y donde  todavía se mantienen labores tradicionales como la agricultura y ganadería, con gente joven que está apostando por desarrollar y aplicar aquí y en otras localidades cercanas sus estudios de turismo pero también de ingeniería agrónoma.

Tierra Buxo lleva por nombre

Lleva el nombre de Tierra Buxo (tierra del boj en aragonés) por la abundancia de este arbusto en la zona. Bajo un cielo hoy algo gris, inunda de luz los campos cultivados, donde permanece el pastoreo, pequeños bosques de quejigos, carrascas y pinos, en los que crecen el tomillo, el romero y la lavanda y algunas plantaciones modestas de almendros y olivos. En este idílico entorno se ha creado un boutique hotel de cinco habitaciones ubicadas en las dos plantas superiores, en cuyos espacios predomina la luz y una decoración con influencias nórdicas que da un ambiente acogedor. Han sido más de 3 años de mucho esfuerzo en lo personal y en lo económico y de salvar muchos obstáculos, de momentos de ánimo y de desánimo, reconocía hoy el padre de familia, Ángel Romero. La inversión ha superado los 800.000 euros, de los que más del 10% llega desde el Cedesor y las ayudas Leader.

Primero quisieron reconstruir el edificio pero al final lo que hicieron es empezar de cero, recuperando toda la piedra, por lo que el hotel conserva todas las características del entorno. El proyecto arquitectónico se ha enmarcado dentro de los parámetros de bioconstrucción, aplicando medidas de arquitectura bioclimática y eficiencia energética en los 450 metros cuadrados construidos.

En la planta principal se encuentra el restaurante, que se prolonga mediante una terraza, cubierta y totalmente acristalada. Completan el equipamiento del hotel un salón-bar con chimenea y un porche exterior desde donde se accede a la piscina y a un jardín de 600 metros cuadrados. La calefacción y climatización son mediante suelo radiante con el sistema de geotermia como fuente de energía.

El hotel cuenta también con una zona de restauración con el distintivo Km0 que quieren alternar con denominaciones de origen de alimentos de distintas procedencias. La bodega se incluye en el nuevo proyecto de Vignerons Independientes de Huesca. Está incluido en la red de hotel Bikefriendly porque ofrece a sus futuros huéspedes taller, guardabicis y zona de lavado. Marta y Romain contactaron con una veintena de pequeños y medianos hoteles y casas de turismo rural de toda la provincia, de Jacetania, Sobrarbe, Ribagorza, Somontano o la Hoya de Huesca para escuchar opiniones y consejos en torno a multitud de cuestiones que hoy muchos de ellos han visto aplicadas con criterios de calidad.