A lo largo del domingo se ha finalizado la construcción de los cinco trampos de las dos nabatas del río Gállego

El trabajo con un buen día en la playa de Murillo ha sido de Preparación de las nabatas trabajando en la placha de Murillo de Gállego: primero se alinean los doce mederos que forman cada trampo, se colocan los troncos traveseros de caxico en las dos puntas y con la sarga, los berdugos que van remallando otros nabateros se van haciendo los nudos que unen cada madero con el travesero y con el siguiente madero.

Un proceso de fuerza y habilidad que se realiza en los dos extremos de los maderos para que queden asegurados y sean a la vez flexibles para resistir las incidencias de esta aventurera bajada.

Mientras unos nabateros atan los maderos el resto va remallando, o sea, retorciendo y abriendo la fibra de las sargas cortadas en la mengua de febrero. Las ramas más gruesas harán de acopladeras, o sea, se usarán para unir un trampo de nabata con otro y para ello se necesita más grosor y fuerza. Es una prueba de habilidad saber convertir un palo, una rama en una cuerda fuerte y flexible.

A la vez otro nabatero va remojando los nudos ya hechos para que no se sequen y no pierdan fuerza con el calor del día.

Una vez completados los trampos se ha iniciado el trabajo de poner las remeras, dos ramas verticales sobre las que se colocarán en la nabata de tres trampos dos remos en la parte delantera y dos en la trasera y en el caso de la nabata de dos trampos un remo delante y otro detrás.

También se ha preparado un ropero para cada nabata, es un palo vertical en el que se deja ropa para que no se moje y la bota de vino y el pernil para reponer fuerzas en la bajada.

Muchos turistas han pasado por la playa de Murillo para ver este proceso realizando muchas preguntas y fotografías.

Y también muchos piragüistas y clientes de las empresas de rafting que acaban el descenso del tramo alto del río en esta playa y que se sorprendían al ver cómo sin neopreno y barcas de plástico también se puede bajar este río vivo.

Una mezcla de tradición y actualidad que ha dado lugar a curiosas escenas.

El trabajo final que se realizará el próximo sábado 22 de abril será aguar las nabatas, es decir, echar los trampos al agua e irlos uniendo, finalizar la colocación de los remos y comprobar su buena flotabilidad.