Entrena un minuto el enfado

¡Buenos días! El enfado es una emoción básica que sentimos todos. Sin embargo, cuando se pierde el control, el enfado se vuelve destructivo. La manera natural de expresar el enfado y la rabia consiste en responder de forma agresiva. Es la respuesta intuitiva ante la percepción de amenazas físicas o verbales. Sin embargo, responder agresivamente a cada situación de amenaza no es sano ni seguro y ecológico ni para nosotros ni para nadie. El enfado es un estado de ánimo que podemos transformar .. Os dejo hoy un cuento para nuestro minuto después. Había una vez un hombre de mal genio que perdía muy fácilmente el control, lo cual dañaba gravemente sus relaciones personales. Harto de su mal carácter, decidió visitar a un sabio para que le aconsejara. — Venerable —le dijo—, soy muy desafortunado por culpa de mi carácter. Tengo muy mal genio y ataques de ira incontrolables, pero quiero cambiar. — Para conocerte mejor —respondió el sabio—, necesito contemplar tu furia de cerca. — ¿Cómo? Ahora no tengo furia. — Lo haremos así: ahora vete y cuando sientas cólera ven rápidamente para que yo vea cómo se manifiesta en ti. El hombre regresó a su casa y cuando, unos días después, se impacientó, corrió a visitar al sabio, que vivía en lo alto de una colina.— Ya he vuelto —dijo el hombre sofocado—. — Bien, pues enséñame tu enojo. El problema era que, mientras subía la colina, su ira había desaparecido. — Ya no estoy enfadado —se excusó el hombre. — En este caso —repuso el sabio—, cuando vuelvas a tener ira, ven más rápido para que pueda ver cómo se manifiesta en ti. Días más tarde, la furia volvió a poseer al hombre. Como una exhalación, salió corriendo para ver al sabio. Pero cuando llegó agotado a la cima de la colina, ya se le había pasado de nuevo el enfado. Fue regañado por el sabio: — ¡Tienes que venir más rápido cuando te irrites, de lo contrario no podré ver tu enojo! Pasaron unos días más y el hombre sufrió un nuevo ataque de furia. Salió corriendo, tanto como sus piernas le permitían, y llegó a la cima auténticamente extenuado. Una vez más, la ira se había esfumado. El sabio le dijo entonces: — ¿Te das cuenta? La ira no te pertenece. No es tuya y por eso la pierdes por el camino. Voy a darte la solución: la próxima vez que la ira quiera poseerte, no la aceptes. ¡Suéltala! Ahora programa tu minuto .. Vuelve a observar un momento de enfado, como si estuvieras viéndolo en TV .. Observa sin juicio ni opinión …Como un mero espectador .. Observa lo que ves lo que oyes .. y para la imagen en el momento del enfado .. y ahora pregúntate .. ¿Qué puedo hacer ahora en esta situación? Hacer este tipo de ejercicios te ayuda a gestionar situaciones futuras .. Es entrenar al musculo de la cabeza. ¿Qué has aprendido hoy? Y ¿Qué vas a hacer con ello? ¡Que tengas un día extraordinario! www.isabelgarzon.com